Agujeros de la capa de ozono, causas, consecuencias y soluciones

Agujeros de la capa de ozono

El ozono es una molécula gaseosa constituida estructuralmente por átomos de oxígeno (3) y se encuentra formando parte de la atmósfera terrestre; dependiendo su ubicación en ella, puede ser un contaminante si se localiza cercano a la superficie (en la troposfera) o un elemento indispensable para la vida, en el caso de la estratosfera, en donde forma la capa denominada de ozono, esparcida en 35 Km de espesor y con la capacidad protectora para bloquear las radiaciones dañinas o perjudiciales provenientes del Sol. Todo ello es relevante para estudiar la presencia de agujeros de la capa de ozono.

A consecuencia de la acción del hombre, dicha capa ha presentado debilitamiento en los últimos años, e incluso en algunas regiones se ha evidenciado la aparición de ciertos agujeros debido a la magnitud del daño ocasionado. Esta situación fue constatada desde el año 1980 gracias a las mediciones realizadas por los científicos, y en 1985 se divulga la información oficial del agujero del polo Sur o Antártida que aparece de forma periódica, anualmente durante el periodo primaveral de esta región, al que le continúa un estado de recuperación en el invierno, dicho agujero presentó incrementos desde su aparición, pero el año pasado registró una reducción considerable.

En el hemisferio Norte también ha ocurrido pérdida del ozono estratosférico y aunque no es común (por causas meteorológicas) también se han reportado agujeros de la capa de ozono. Los científicos se encuentran especialmente asombrados por la aparición en este año de un agujero en dicha capa en el Ártico, que aparte de ser un fenómeno poco frecuente es de gran tamaño.

Causas de los agujeros de la capa de ozono

Las causas centrales de los agujeros de la capa de ozono, son un conjunto de sustancias químicas contaminantes de origen antropogénico que destruyen químicamente la molécula al capturar los átomos que la integran, entre ellas las que mayormente se emiten a la atmósfera son los clorofuorocarbonados, abreviados como CFC, los cuales fueron inventados en el año 1928, están integrados por los elementos flúor, carbono y cloro como su nombre lo indica; se utilizan constantemente en frigoríficos, aerosoles, solventes para limpiar equipos informáticos y como plásticos expansibles, por lo que se encuentran en recipientes desechables.

Estas sustancias son las mayores responsables de la degradación del ozono localizado en la estratosfera y poseen un tiempo de vida largo en la misma, por ejemplo existen algunos tipos de refrigerantes que pueden perdurar hasta más de cien años.

Los halones también son degradadores de esta capa atmosférica vital, se asemejan estructuralmente a los CFC pero poseen bromo y carecen de cloro, son incluso más reaccionantes con el ozono (entre 10 a 100 veces más dependiendo de la sustancia). Se usan comúnmente como extintores de incendios y también tienen la característica de pernoctar largo tiempo (hasta más de 100 años).

Otras sustancias causantes de los agujeros de la capa de ozono, aunque en menores proporciones, son el tetracloruro de carbono (utilizado en incendios, pesticidas, fumigantes y que también resulta más dañino que los CFC), el óxido nitroso (producido por la utilización de fertilizantes nitrogenados y en la quema de combustibles fósiles), el metil cloroformo (aplicado para la limpieza de metales) o el bromuro de metilo (un fumigante con aplicaciones diversas, pero que también se produce de forma natural en el globo).

Todos estos compuestos contaminantes de la atmósfera (saber más sobre esta capa gaseosa) y destructores del ozono sufren una acumulación en los vórtices de los polos, producidos todos los años en la época invernal, los cuales reaccionan con las nubes de la estratósfera y se forman moléculas atómicas libres, que se activan o catalizan durante el periodo primaveral destruyendo el ozono al reaccionar con sus átomos integradores. Como en la región de la Antártida las temperaturas son mucho más bajas, es decir, hay más frío que en el Ártico, y esta característica es necesaria para la creación de dichas nubes estratosféricas, es más usual la formación de agujeros en la capa de ozono en el Sur que en el Norte (además de otros fenómenos geográficos relacionados).

Consecuencias de los agujeros de la capa de ozono

Los agujeros de la capa de ozono inciden de forma negativa sobre la vida en el planeta Tierra, al estar los organismos más propensos por las radiaciones ultravioletas procedentes del astro solar. Entre las consecuencias o efectos más resaltantes están las siguientes:

En el ser humano

Las exposiciones a radiaciones solares generan una disminución de las defensas inmunológicas de la piel, lo que se traduce en mayores índices de cáncer en esta zona del cuerpo, siendo las personas de piel blanca las más propensas, aunque todos los seres humanos están expuestos al riesgo. En este aspecto, se estima que una reducción aproximada de 1% del ozono de la estratosfera acarrearía un incremento cercano al 2% de los cánceres de piel en el mundo, además de provocar quemaduras.

También podría tener un efecto supresor del sistema inmunológico en general (y no sólo en la piel), lo que conduce a mayores porcentajes de enfermedades infecciosas, empeorando la problemática en salud pública, sobre todo en los países en vías de desarrollo.

Nivel ocular (hombre y animales)

Mayores índices de daños a nivel ocular también son una de las consecuencias de los agujeros de la capa de ozono, estas afecciones incluyen enfermedades como las cataratas, la deformación del cristalino y la presbicia.

Cambios estructurales en los seres vegetales

Generación de plántulas de menor tamaño y desarrollo, lo que conduciría a afectar los bosques y los cultivos en el mundo. A su vez, también se perjudican animales, microorganismos, los que hacen vida en el océano (hasta aproximadamente 20 metros de profundidad) y los seres vivos en general.

Agravamiento en la contaminación

Los agujeros de la capa de ozono también generan un agravamiento en la contaminación de la capa troposférica, al incrementar la cantidad de ozono cercano a la superficie terrestre, acontecimiento que como es de esperarse es más frecuente en las áreas urbanas, ya que en esas zonas se producen mayores emisiones relacionadas con la actividad industrial. En este sentido, los datos en las ciudades apuntan a que una reducción aproximada o superior al 10% del ozono ubicado en la estratosfera acarrea un incremento equivalente al 10 o hasta el 25% del ozono de la troposfera, de manera similar, en las regiones rurales, un desgaste superior al 20% del estratosférico produce un incremento del 10% del troposférico.

Lluvia ácida

El incremento de las radiaciones también hace que se formen moléculas que ocasionan lluvia ácida, como el peróxido de hidrógeno y algunos ácidos.

Soluciones a los agujeros de la capa de ozono

En el año 1974, dos científicos establecieron una hipótesis que advertía sobre el daño que causan al ozono estratosférico los CFC, pero hasta 1985 cuando aparece el primer agujero es cuando se evidencia la intensidad de la problemática y ocurre alarma a nivel el mundial, razón por la cual se establece un convenio de acción global, denominado el Convenio de Viena ese mismo año, y ya dos años después se crean las pautas de un protocolo, el Protocolo de Montreal cuyo objetivo primordial es la toma de medidas drásticas para la mitigación de la degradación mediante la supresión del uso de las sustancias agotadoras del ozono o SAO.

En sus inicios el protocolo comenzó sus acciones permitiendo la utilización pero a concentraciones reducidas de dichas sustancias, después se introdujo el uso de hidrocarburos y otros sustitutos con potenciales bajos o reducidos de agotamiento, se han buscado nuevas tecnologías que contribuyan a mejorar la situación, además de la creación del Fondo Multilateral como ayuda para los países en desarrollo.

Aunque las acciones logradas solo son observables a largo plazo, por la perdurabilidad que tienen estas sustancias en la atmósfera, y las estimaciones realizadas indican que aproximadamente después del año 2060 serán eliminadas por completo, este protocolo continúa en vigor en la actualidad, con cada vez más países comprometidos en todo el globo para salvaguardar esta capa vital.

Soluciones como el no adquirir ni usar aerosoles, spray o material aislante que contenga CFC o alguna otra sustancia agotadora del ozono, ni extintores a base de halones o realizar un adecuado mantenimiento a aires acondicionados, refrigeradores, congeladores o incluso los aires de automóviles, son aportes sencillos que pueden ser ejecutados por las personas en general para contribuir con la reducción de los agujeros de la capa de ozono.

Biografía consultada

  • Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos. (2001).
  • Federación Bioquímica de la Provincia de Buenos Aires. (2012).
  • Gómez, R. (2000).
  • Kriner, A.; Castorina, J.; Cerne, B. (2003).
  • Ministerio del Medio Ambiente, República de Colombia. (1995).
  • Van Engel, J. (2014).