Fragmentación de los ecosistemas, causas, efectos o consecuencias

Fragmentación de los ecosistemas

El planeta Tierra ha sufrido grandes cambios durante toda su existencia, cambios que dependiendo de la influencia del ser humano pueden acelerarse, uno de los aspectos ambientales de relevancia estos últimos años es lo que se conoce como fragmentación de los ecosistemas, una perturbación a los ambientes naturales, a continuación se amplía este fenómeno, su definición, causas y los impactos o consecuencias que produce.

Definición de fragmentación de los ecosistemas

Como su nombre lo indica la fragmentación de los ecosistemas es la separación o ruptura de un ambiente, hábitat o paisaje en trozos por diferentes causas externas, que trae consigo impactos también diversos a los integrantes de ese entorno. La fragmentación de un ecosistema homogéneo o uniforme implica un proceso de cambios que conllevan a la heterogeneidad del espacio. Cada unidad o fragmento termina siendo heterogéneo, con variabilidad en tamaño, forma, así como en sus características internas.

La fragmentación de los ecosistemas puede iniciarse con pequeños claros o cambios menores, pero a medida que se avanza en ella, se realizan alteraciones más drásticas, con fragmentos más pequeños, más numerosos y cada vez más distantes entre sí, de esta manera, se va produciendo una mayor interferencia del paisaje natural fragmentado por las zonas circundantes, que se denominan matriz de hábitat, y que en esta etapa tienden a dominar lo que antes era el ambiente natural y puede llegar a avanzar al punto donde este ambiente es eliminado por completo.

La fragmentación de los ecosistemas tiene especial interés es las áreas boscosas o forestales, las cuales han sufrido grandes cambios en los últimos años, reduciendo grandemente éstas áreas a nivel mundial. Sin embargo, esta disgregación no solo involucra a los ambientes terrestres, ya que también los acuáticos pueden afectarse, un ejemplo de ello son los manglares que también han sufrido este proceso de fragmentación en distintas partes del planeta.

Causas de la fragmentación de los ecosistemas

Las causas de la fragmentación de los ecosistemas pueden ser tanto naturales como antropogénicas, sin embargo éstas últimas son las que han acelerado los procesos de cambios y pérdidas de los ambientes naturales.

Las principales causas naturales implicadas en la disgregación o fragmentación natural y lenta de los ambientes son los factores climáticos como el viento, los incendios forestales naturales, las tormentas (ver) y los procesos geológicos.

Los factores antropogénicos constituyen el principal motor para la fragmentación de los ecosistemas, estos son muy diversos, siendo la principal causa el crecimiento demográfico exponencial y acelerado de los últimos años que ha ocasionado que se utilicen grandes espacios de ambientes naturales para la construcción de infraestructura, casas, edificios, vías para el transporte, lugares turísticos y zonas urbanas en general, además de la colonización de espacios agrícolas y para las actividades pecuarias, así como las extracciones de agua, que permiten el abastecimiento del ser humano, estos factores también han generado mayor deforestación de los bosques.

Luego que un ecosistema ha sido perturbado, pueden tener un desarrollo de reconstrucción del hábitat, siempre y cuando las condiciones iniciales no se encuentren muy alteradas, dicha reconstrucción (o sucesión) puede progresar o regresar, dependiendo de la intervención del ser humano, es decir, son progresivos si el hombre reduce o cesa su intervención o regresivos si se mantiene en el tiempo o se acentúa la actividad, lo que aumenta la fragmentación de los ecosistemas.

Impactos o consecuencias de la fragmentación de los ecosistemas

El principal impacto producto de la fragmentación de los ecosistemas implica la pérdida o reducción del paisaje natural, lo que genera trozos o parches solitarios y aislados entre sí, los cuales pueden tener un tamaño pequeño, si la fragmentación del ecosistema en sí continuara hasta formar los llamados territorios islas que quedan inmersos en espacios alterados. Esta consecuencia conlleva a su vez a tener o no efectos (positivos o negativos) sobre las diferentes especies de organismos que habitan en ellos, es decir, su biodiversidad, así como cambios en las características internas propias de cada ambiente.

Al fragmentarse o disgregarse un espacio las condiciones ambientales cambian, en relación a características como la intensidad de luz, el porcentaje humedad, la temperatura, el flujo de nutrientes, entre otros aspectos, impactando de diversas formas a los organismos que en él viven, siendo mayores los efectos negativos que se producen, especialmente en aquellas especies que poseen desarrollo con tasas menores, además de densidades poblaciones bajas, limitada movilidad, que requieran grandes extensiones ambientales para su asentamiento y que la capacidad de adaptación a los nuevos cambios sea menor, lo que podría implicar en casos más severos pérdida o extinción de especies, disminuyendo la biodiversidad.

Los efectos negativos sobre la biodiversidad también se incrementan con el grado de fragmentación, siendo mayores en aquellos parches o trozos de menor tamaño y que se encuentren más aislados. Estos efectos dañinos influyen en el comportamiento general de las especies, así como en su estabilidad durante el crecimiento y desarrollo, la condición de cuerpo, la tasa reproductiva, causando también problemas en la viabilidad genética; las alteraciones se dan en diferentes etapas del ciclo de vida de cada organismo.

Mientras unas especies pueden reducir sus poblaciones o incluso extinguirse, otras pueden aprovechar las nuevas condiciones e invadir los espacios, generando más alteración y afectando a los ejemplares nativos de dicho ambiente.

La disgregación o fragmentación de los ecosistemas también afecta el microclima, el suelo, el ciclo hidrológico, el flujo de materia y energía, entre otras características del entorno generando una alteración o desequilibrio en todos los procesos ecológicos.

Biografía

  • García, D. (2011).
  • Navarro, M.; González, L.; Flores, R.; Amparán, R. (2015).
  • Ramírez, S.; Ortiz, J. (2019).
  • Santos, T.; Tellería, J. (2006).
  • Vanegas, M.; Gómez, T. (2011).
  • Vargas, G. (2008).