Latifundio, qué es, características y tipos según su enfoque

Latifundio
Leonor López Estepa (www.flickr.com)

A lo largo de los años, la tenencia de la tierra ha sido asociada como fuente de riqueza y poder, sobre todo en la edad media y la edad moderna, periodos en los cuales sucedieron un gran porcentaje de colonizaciones e invasiones a gran escala que se han dado en la Tierra. En los antiguos imperios como el romano y posteriormente con el descubrimiento del continente americano, los líderes políticos y militares se distribuían la tierra tras su conquista en pro de sus beneficios, apareciendo así los nobles y terratenientes y con ellos el latifundio. En este artículo descubriremos que es un latifundio, así como sus principales características y los tipos que existen.

¿Qué es un latifundio?

Actualmente se considera como latifundio a grandes extensiones de tierra con potencial agrícola y pecuario, que se encuentra en manos de una persona o un conjunto de ellas (de propiedad privada). En el sentido etimológico la palabra latifundio tiene su origen en el latín, específicamente en la palabra “latifundium”, compuesta por latus cuyo significado es amplio o extenso y fundus que hace referencia al origen o raíz en donde se realiza una actividad, por lo que en este caso se denomina como la finca o hacienda de gran extensión.

Cuando se habla de grandes extensiones de tierra que posee un latifundio, se debe poner en contexto varios aspectos (políticos, técnicos, culturales, sociales y económicos), ya que no en todos los casos se rige por la misma medida cuantitativa. Por este motivo, no es lo mismo un latifundio en la Edad Media, en la Edad Moderna, Contemporánea o uno del continente europeo donde algo más de 100 hectáreas puede ser considerado como uno de ellos, mientras en latinoamérica se considera un latifundio a una extensión de 10 mil hectáreas o más, hecho por el cual en algunos casos podría confundirse con un minifundio.

Un aspecto importante que se debe señalar en la definición de estas extensiones de terrenos, es la controversia que se genera cuando al concepto se le aplica el uso de estas extensiones de tierras, ya que por lo general es asociado o caracterizado por un manejo inadecuado de las mismas, trayendo consigo consecuencias negativas tanto a nivel local como en el desarrollo de la nación. Sin embargo, no necesariamente esto tiene que ser una premisa universal que lo defina, ya que se han evidenciado aquellos latifundios bien organizados y estructurados, que generan ganancias en todas direcciones.

Características del latifundio

Tomando en cuenta las definiciones que se le han otorgado a lo largo de los años, se destacan varios rasgos distintivos que se han traducido en las características, siendo las siguientes las más importantes:

Extensión de tierra: es el aspecto principal para su definición, caracterizado por las grandes proporciones desde el punto de vista geográfico del terreno o propiedad, que suelen localizarse en terrenos planos que proporcionan gran ventaja a la hora de realizar una producción agropecuaria. Este carácter es variable, ya que depende de cada país o región y su legislación.

Manejo de la tierra: se le suele caracterizar por un empleo o utilización inadecuada de la tierra (atribución que suele realizarse de manera despreciativa). Carácter que se traduce en terrenos desocupados o que son subutilizadas, impidiéndose la explotación rentable por parte de otras personas.

Mano de obra: generalmente la clase obrera se caracteriza por poseer un bajo conocimiento de la actividad, ser empobrecida, de poca estabilidad y dependientes de un salario, por lo que no obtienen una ganancia directa del trabajo de esas tierras.

Inversión: La inversión que se realiza para la explotación de las tierras es mínima, lo que quiere decir que generalmente no poseen equipos ni tecnologías adecuadas que permitan el desarrollo óptimo de las actividades.

Productividad: de forma general la productividad se considera de bajo rendimiento, por lo que no ofrece competitividad en los mercados.

Propiedad: los latifundios son controlados en muchos casos por una sola persona (terratenientes), también se da la propiedad en conjunto a modo de cooperativas o empresas.

Tipos de latifundios

En este ámbito, la clasificación de los latifundios dependerá del contexto que le atribuya cada nación, de todas maneras se pueden delimitar algunos tipos a modo general, dependiendo de varios enfoques, entre ellos se encuentran los siguientes:

Enfoque económico

El fundamento de esta clasificación está en la productividad, es decir, un latifundio puede ser eficiente o ineficiente, por lo que este enfoque se compone de dos tipos que son latifundios productivos y latifundio improductivo:

Productivo: se le conoce con este nombre a los latifundios que han logrado estructurarse de manera correcta, son eficientes en el manejo de la tierra y altamente productivos, lo cual genera beneficios tanto a los tenedores de la tierra como a sus trabajadores, inyectando dinamismo en el mercado para el crecimiento económico.

Improductivo: es todo lo contrario al productivo, se caracteriza por el mantenimiento de tierras improductivas y ociosas, que no permite el desarrollo de personas que hacen vida en él y no aportan nada a la región.

Enfoque social

En el cual se pueden nombrar dos tipos de latifundios, el social y el natural.

Social: caracterizado por una distribución no equitativa del terreno y su riqueza, ya que se encuentra a cargo de una persona o empresa, por lo que todo latifundio es de carácter social.

Natural: implica un latifundio inapropiado para la explotación agropecuaria, consiguiéndose poca o si acaso mediana productividad en él, debido a la topografía en sí de la propiedad.

Aspecto jurídico

En este enfoque se aprecian tres tipos de latifundios que son:

Latifundio formal: también llamado abierto o tradicional

Informal (neolatifundio): que en su aspecto jurídico es de varias personas como si el mismo no existiera, pero en el trasfondo si lo hay, es decir, hay un ocultamiento a nivel legal del latifundio en sí.

Legal o constitucional: el cual implica que la gran extensión no sobrepasa o excede los límites legislativos, pero que de acuerdo a su tamaño corresponde a un latifundio.

Enfoque geofísico

En el que se toman en cuenta dos tipos de latifundio el integrado y el disperso.

Integrado: caracterizado principalmente porque la extensión de su terreno corresponde a una unidad desde el punto de vista de su topografía.

Disperso: en cuyo caso el territorio lo comprenden fracciones aisladas.

Según el tipo de propiedad

Desde este punto de vista se evidencian:

El latifundio ejidal: acumulación de parcelas ejidales.

Privado: si la extensión corresponde a un dominio privado.

Mixto: en el que se fusionan el ejidal con el privado.

Societario o corporativo: como su nombre lo indica, pertenecen a una sociedad civil o mercantil.

Según el tipo de propietario

Desde este enfoque, se evidencian tres tipos de latifundios en base a si el dueño de la propiedad es una persona natural (latifundio civil), eclesiástica (latifundio eclesiástico) o de carácter público (latifundio público o gubernamental).

Resumen o esquema del latifundio

Resumen o esquema del latifundio
Paradais Sphynx/CC BY 2.0

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Referencias

  • Bernal, A. (1987).
  • Chevalier, F. (2007).
  • García, J. (2016).
  • Hora, R. (2018).
  • Muñoz, V. (2007).
  • Olea, J. (2017).
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  • Pucciarelli, A.; Castellani, A. (1998).
  • Ruiz, P. (1982).