Marismas, ecosistemas con diversidad biológica. Importancia

Marismas

En el mundo existe una heterogeneidad de ecosistemas, algunos terrestres, otros acuáticos, cada uno con sus características propias del medio y de su diversidad biológica, uno de los que podríamos considerar de articulación entre los espacios terrestres y acuáticos son las marismas, a continuación se detalla su definición y las características de su clima, flora y fauna.

Definición

La palabra marisma proviene del latín “marítima ora” que se traduce como “costa del mar”, por lo que el término se refiere a espacios geográficos que se encuentran en proximidades a la costa, y que poseen la peculiaridad de sufrir inundaciones constantes, producto de las fluctuaciones del mar y otros cuerpos de agua adyacentes, que también pueden estar presentes como los son los ríos. Estos espacios suelen ser bajos y pantanosos, con un relieve que no llega a superar los 10 metros.

Estos humedales se localizan en todas las costas marinas del globo terráqueo y constituyen ecosistemas de conexión entre la hidrosfera y la litosfera.

Las marismas, según el sistema de clasificación de los tipos de humedades realizado por la convención RAMSAR, se ubican dentro de los pantanos y esteros intermareales, que a su vez están dentro del ítem de humedales marinos y costeros.

Importancia de las marismas

Estos territorios resultan imprescindibles desde el punto de vista ecológico, ya que conforman una gran riqueza en biodiversidad de ejemplares animales y vegetales y en el ciclo de vida que ellos cumplen, además que muchas de estas especies constituyen el primer eslabón de productividad en la cadena alimentaria, por lo que estos humedales sirven de sustento a muchas aves, mamíferos, reptiles, anfibios, peces y animales invertebrados, aparte de ser también fuente y abastecimiento de agua. Las marismas también cumplen su rol en la protección de la erosión del suelo, en el reciclado de nutrimentos y en el ciclo de los nutrientes.

Muchos de estos espacios han sufrido la acción del ser humano, a través de construcción de obras públicas, asentamientos, la desecación de los mismos para establecer zonas agrícolas, industriales, de acuicultura (accede a más información relacionada con acuicultura), entre otras acciones que los degradan y transforman, alterando en general el equilibrio del ecosistema. Este hecho ha despertado preocupación y se han establecido algunos lineamientos para salvaguardar éstos y otros humedales de importancia ecológica.

Características de las marismas

Los humedales tipo marismas presentan una serie de características propias determinadas por las condiciones ambientales a las que están sometidos, principalmente por la inundación constante y periódica que poseen. Entre ellas tenemos:

Clima

Debido a su localización global, a lo largo de todas las costas del mundo, el clima que presentan las marismas es muy heterogéneo, y abarca desde climas tropicales hasta ambientes secos, pero generalmente son húmedos. Pueden abarcar terrenos estuarinos como costas carentes de ríos, pero sus aguas poseen cierto rango de salinidad, debido a la llegada del mar.

Sus suelos también son variables, desde arcillosos, arenosos o incluso hasta rocosos, si bien tienen el carácter de acumular gran cantidad de nutrimentos, por lo que poseen alta fertilidad.

Flora

Otra de las características más resaltantes y que también contribuyen con la identificación de las marismas es su vegetación, representada por plantas terrestres de menor porte, entre las que destacan hierbas, pastos y arbustos. Aunque el ambiente acuático es difícil para plantas de este tipo (terrestres), existen algunas especies que toleran estas condiciones, como espartillos pertenecientes al género Spartina y arbustos como los popularmente denominados jumes o picles de mar, del género Sarcocornia.

Específicamente las características de inmersión y concentración de sales distribuyen las especies de plantas en las marismas, a modo de bandas que se ubican paralelas a la costa. Así, normalmente las bandas que se ubican en la parte inferior son dominadas por las especies de espartillos, mientras que las siguientes son más diversas, cada una con la anatomía adecuada para ello.

Por ejemplo, una especie adaptada a las líneas inferiores es S. alterniflora con su tejido aerénquima, con numerosos espacios intercelulares en sus hojas que le permiten la aireación y de allí se distribuyen al resto de las partes. Otras especies como S. densiflora están más habituadas a espacios más terrestres, por lo que se le puede observar en zonas más elevadas de estos humedales, en las inferiores no sobreviven mucho tiempo.

En los niveles superiores, que poseen mayor concentración de sales al secarse el agua en el suelo, solo pueden permanecer sin sufrir daño con esta naturaleza, los pastos salados como Distichlis spicata o pelo de chancho (por su nombre común) y los Sarcocornia, los cuales poseen una contextura carnosa ideal para zonas desérticas, entre otros ejemplares similares. Algunas especies vegetales poseen semillas estructuralmente adaptadas para su propagación por medio del agua de las mareas.

Fauna

La fauna presente en las marismas también es muy diversa, al igual que la flora puede presentarse distribuirse de acuerdo a patrones en forma de bandas.

Los especímenes más cercanos al mar, generalmente corresponden a animales de vida marina, como artrópodos (por ejemplo el cangrejo cavador Neohelice granulata), moluscos, bivalvos, poliquetos, algunos vertebrados como son los peces, entre otros. Por su parte, en las zonas con más lejanía con respecto al mar, es común encontrar seres más adaptados a la vida terrestre, roedores, arácnidos y también insectos, entre otros. En las marismas es frecuente observar gran cantidad de aves, sobre todo especies migratorias, que realizan alguna parada para nutrirse, así como peces y crustáceos en busca de lugares idóneos para el desove.

En general, la biodiversidad faunística es alta y en estos territorios se encuentran animales pertenecientes a todos los eslabones de la cadena alimentaria, como herbívoros, carnívoros, descomponedores y hasta parásitos.

Referencias:

  • Bortolus, A. (2010)
  • Convención sobre los Humedales. (2016)
  • De la Casa, A.; Fages, L.; Muñoz, J. (2001)
  • Gallego, J. García, F. (2002)
  • Macías, A. (2005)
  • Otero, A. (2014)