Minifundio, características, tipos y ejemplos

Minifundio

Los terrenos agrícolas pueden ser conceptualizados en base a las dimensiones que posean, entre otros aspectos que los caracterizan, como la forma de cultivo, los factores socio-económicos, la tecnología empleada, entre otros. De acuerdo a su magnitud se tienen dos tipos, el latifundio y el minifundio, cada uno con sus peculiaridades. Estas líneas abordan uno de ellos, el minifundio, el cual ha sido sinónimo de pobreza a lo largo de los años, en estas se desarrollan aspectos como la definición, causas o génesis, características destacadas, tipos o sistemas, así como algunos ejemplos que facilitan su comprensión.

¿Qué es el minifundio?

Desde la perspectiva etimológica, la palabra minifundio proviene de la fusión de dos términos “mini” y “fundus” que se traducen como pequeño y propiedad rústica respectivamente, lo que quiere decir que significa un dominio rural de tamaño reducido.

Precisamente al minifundio se le atribuyen unas proporciones pequeñas, como hace alusión su definición etimológica, pero a nivel mundial no existe una medida cuantitativa uniforme o universal que lo delimiten, ya que esta puede variar en las diferentes geografías del globo, tanto a nivel de país, región, zona o localidad.

De esta manera aunque el significado etimológico oriente el concepto de minifundio sobre su tamaño, este no es el único carácter que lo delimita y se le atribuyen otros aspectos importantes, como los económicos, sociales y culturales.

Concretamente se puede decir que un minifundio es una extensión agraria reducida en la que destaca una adquisición deficiente producto de su explotación, lo que no permite el abastecimiento del núcleo familiar que hace vida en él y, por lo tanto, predomina una condición de pobreza.

Causas

Puede originarse por causas a nivel socioeconómico, la principal se refiere a la división de las propiedades por motivos de herencias, en las que el dueño de una extensión determinada de tierra subdivide el espacio para repartir en partes iguales a sus descendientes, pero dicha actividad resta rentabilidad, ya que por las características que poseen estos territorios no permiten una productividad adecuada en dimensiones menores. También puede tener su génesis por medio de transacciones comerciales o culturales.

Características del minifundio

Se caracteriza por una serie de aspectos resaltantes, estos son los siguientes:

Extensión del minifundio

Posee como carácter definitorio su pequeña extensión, pero como se ha mencionado, este aspecto carece de universalidad, por lo que para delimitarlo pueden intervenir otros factores como por ejemplo la geografía del terreno, el tipo de producción que se realice, también el clima, entre otros.

De este modo, el tamaño del minifundio es heterogéneo desde los diferentes países, regiones y también a nivel local. Generalmente los valores oscilan desde 1 hectárea hasta 10, pero como se afirma en el párrafo anterior, pueden existir en ciertas localidades explotaciones menores a 10 h en las que se obtenga una productividad apropiada o positiva para el abastecimiento, dependiendo de otras condiciones como la calidad de los recursos, ubicación, entre otros.

Mano de obra

Protagonizada por los integrantes del núcleo familiar, poseen poca estabilidad económica y su conocimiento agrario no es de nivel profesional, tampoco consideran necesario el gasto o la inversión en formación académica.

Inversión

Caracterizado por un menor gasto en capital, ya que las condiciones económicas tampoco lo permiten. Algunas tierras minifundistas poseen cierta mecanización, sin embargo, en otras debido a los tamaños reducidos y la ausencia de senderos, se complica la movilización de las máquinas, tanto en la entrada como en el tránsito.

Productividad

En el caso del minifundio la productividad es reducida, generalmente lo que se obtiene se destina para el consumo interno de la familia, es decir, una agricultura de subsistencia, ya que no existen condiciones adecuadas para una explotación comercial.

Propiedad

Generalmente corresponde a un establecimiento de campesinos, algunos dueños de su pequeño espacio, pero también pueden existir aparceros e incluso arrendatarios.

Tipos de minifundio

Con respecto a características como la localización y el manejo de este tipo de extensión agraria se pueden diferenciar cuatro tipos de estratos o sistemas:

Minifundios dentro de haciendas: que como su denominación indica, se encuentran localizados dentro de patrimonios o haciendas patronales, bien sea como arriendo, aparcerías, entre otros. Pueden ser de utilidad en este caso como diversificadores en el ámbito productivo.

Minifundios de frontera: son aquellos que colindan con latifundios, aparte se pueden encontrar relacionados con estas extensiones a través de relaciones sociales que involucran generalmente trabajo a cambio de algunos recursos físicos, entre otros.

Minifundios sin nexo o relación alguna con las haciendas: como es de suponer no están conectados bajo ninguna modalidad con las haciendas. En este tipo se dificulta la subsistencia del sistema debido a las condiciones, y generalmente se buscan alternativas de incremento de los niveles de subsistencia.

Minifundios con cierta capitalización: los cuales han logrado alcanzar ciertos capitales, además de tener algunas conexiones más sólidas desde el punto de vista económico con los mercados. En algunos casos se logran constituir empresas agrícolas de pequeño tamaño.

Ejemplos de minifundio

Existen diversos ejemplos de minifundio a nivel mundial en las distintas zonas geográficas del globo terráqueo, por citar algunos se tienen cultivos de tipo regadío que se caracterizan por ser de reducidas dimensiones, llevados a cabo por un núcleo familiar y efectuados principalmente al aire libre, en ellos se siembran rubros como algunas especies hortícolas y también cítricos, entre muchos otros.

Resumen o esquema de lo estudiado

Resumen, esquema de un minifundio
Paradais Sphynx/CC BY 2.0

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Referencias

  • Cachi, F. (2014).
  • Fernández-Zamudio, M.; Caballero, P.; De Miguel, M. (2006).
  • Ferrás, C.; Macía, X.; García, M.; Armas, F. (2004).
  • García, A. (1966).
  • Machado, A.; Rodríguez, M.; Briceño, H.; Martínez, G.; Toro, A. (1995).
  • Regalsky, P.; Nuñez, J.; Vasquez, S.; Chumacero, J. (2015).