Ciclo de las rocas o litológico – definición y etapas

Ciclo de las rocas o ciclo litológico
Ciclo de las rocas o ciclo litológico

Ciclo de las rocas: Definición

El ciclo de las rocas, también denominado ciclo litológico fue desarrollado por James Hutton y se refiere a los procesos de formación y relaciones que se entablan entre los tres tipos de rocas: ígneas, sedimentarias y metamórficas. Todas las rocas pueden pasar por cualquiera de los tipos, ya que el modelo explica que cada tipo de roca proviene de cualquier otro.

En el ciclo de las rocas se observa el tiempo que toma la formación de los diferentes tipos de rocas y como este cambio está relacionado con el ciclo del agua y la forma en que se mueven las placas tectónicas. El tiempo que se necesita para que una roca complete todo el ciclo es de millones de años y no todas las rocas lo completan.

El ciclo de las rocas nunca termina, todas las etapas del ciclo se están presentando siempre de forma lenta y continua.

Etapa primera: Transición a ígneas

El ciclo de las rocas, como su nombre indica, es circular, comienza con la formación de la roca ígnea (magmática) como primera etapa, en esta el magma, que es roca fundida, al enfriarse forma cristales.

Las rocas ígneas (magmáticas) pueden formarse cuando el magma penetra por grietas de rocas ya formadas o por el enfriamiento de la lava proveniente de erupciones volcánicas. En el primer caso el enfriamiento es lento formando estructuras cristalinas de grano grueso, en tanto que en el segundo caso el enfriamiento al ser rápido forma rocas de granos muy finos, y algunas veces es tan rápido el enfriamiento que no logra formar cristales visibles.

Etapa segunda: Transición a sedimentaria

En esta fase del ciclo de las rocas, las ígneas quedan expuestas en la superficie de la corteza terrestre por acción del viento, agua, e intemperie y sufren diferentes procesos como la erosión, transporte y meteorización, lo que produce que la roca se transforme en pequeñas partículas que pueden ser transportadas y acumuladas en los lechos de los ríos y cuencas lacustres, estos sedimentos, con el tiempo, se van transformando debido al peso de las sucesivas capas depositadas y de la acción del agua formándose rocas por un proceso llamado litificación (conversión de roca en la corteza terrestre).

Etapa tercera: Transición a metamórfica

En esta etapa, las rocas sedimentarias formadas y que están en ciertas profundidades, son afectadas por el movimiento de la corteza terrestre relacionadas al movimiento de las placas tectónicas y la formación de montañas (orogénesis). Durante estos procesos, estas rocas sedimentarias quedan expuestas a diferentes grados de presión y temperatura transformándose en rocas metamórficas.

Etapa cuarta: Fin del ciclo

El ciclo se cierra cuando las rocas metamórficas se transforman en rocas ígneas al ser sometidas a niveles muy altos de temperatura y presión en el interior de la tierra (fusión).

El orden en que ocurren las etapas del ciclo no es rígido, por ejemplo una roca ígnea puede por acción de temperaturas y presión convertirse directamente en una roca metamórfica sin pasar por la etapa de roca sedimentaria, y rocas sedimentarias pueden formarse por la transformación de rocas metamórficas y sedimentarias.

El ciclo de las rocas también se ha relacionado con la tectónica de placas, J. Tuzo Wilson describió el proceso de apertura y cierre de las placas oceánicas, denominado el ciclo de Wilson, empieza con la erosión de los continentes, este material se acumula en los bordes y transforma en roca sedimentaria por el proceso de litificación. Con el tiempo el borde del continente se convierte en borde de placa convergente que choca contra otra placa continental, por efecto de las altas presiones experimentadas estas rocas sedimentarias se transforman en rocas metamórficas. Nuevamente con el tiempo estas rocas por procesos se subducción son arrastradas al fondo de la corteza terrestre y allí, debido a las altas temperaturas, son transformadas en magma que va a dar lugar a rocas ígneas cuando el magma se enfría al volver a la superficie terrestre, finalmente estas rocas ígneas superficiales son meteorizadas y erosionadas, y sus partículas se acumula en los bordes continentales comenzando el ciclo de nuevo.

Papel del agua en el ciclo de las rocas

Debido a que la tierra está compuesta aproximadamente 70% de agua, esta tiene un papel fundamental en el ciclo de las rocas, además de que está involucrada en los procesos de meteorización, erosión y transporte, el agua por sus características físico-químicas, solubiliza los ácidos del suelo que por medio de las aguas subterráneas pueden descomponer las rocas al romper los enlaces que las conforman.

El agua también puede ingresar a fracturas de las rocas ígneas del fondo del mar, por lo que se producen procesos metamórficos en estas rocas.

Bibliografía

– Fernandez, B. (2018)
– Tarbuck, E., Lutgens, F. (2012)
– Vallejo, J. (2014)
– Foto: Wikimedia Commons