Litosfera, características e importancia para los seres vivos

Litosfera


La Tierra no es un planeta homogéneo, estructuralmente se utilizan dos modelos diferentes para dividirlo en varias capas. De acuerdo a esto, tenemos el modelo geoquímico y el dinámico, los cuales basan su clasificación en la composición y en la forma como se comportan o movilizan sus materiales, respectivamente. De esta manera, la litosfera es uno de los estratos o capas en que suele subdividirse la Tierra, desde el punto de vista de su comportamiento, es decir, atendiendo al modelo geoquímico. Ocupa la corteza y la parte superior de la capa llamada manto, que en conjunto actúan con un gran soporte mecánico. La demarcación que tiene la litosfera genera que se encuentre en contacto con los seres vivos.

La litosfera se extiende por toda la superficie del globo terráqueo, tanto por las áreas continentales como las que están cubiertas por la hidrosfera, es decir, las oceánicas.

Aspectos que caracterizan a la litosfera

Los aspectos más destacados que caracterizan a la capa litosférica son los siguientes:

Estrato externo y superficial: como ya se ha mencionado, la litosfera es el primero, externo o superficial del planeta, que está en contacto con la superficie y lo que en ella se encuentre (atmósfera, hidrosfera y biosfera).

Posee rigidez: aparte se de ser el estrato externo, es también el más sólido y rígido, por lo cual, actúa de forma mecánica, aguantando cargas.

Espesor y límites: la litosfera está formada por aproximadamente 75 Km de profundidad, cuyo límite superior sería precisamente la superficie de la Tierra, y el interior el estrato denominado astenosfera, es decir, que abarca la corteza (entre 5 y 30 Km aproximadamente) y los primeros kilómetros del manto. Su espesor es variable en base a si la porción de la litosfera equivale a zona continental u oceánica.

Es importante mencionar que algunos autores poseen criterios diferentes para establecer el espesor de la litosfera, en base las características mecánica, térmica, geoquímica o sismológica, así se aplican diversos conceptos a este estrato.

Composición: la capa litosférica se encuentra constituida por rocas, las cuales resultan de la mezcla de diferentes minerales. Esta composición difiere dependiendo de si se trata de la litosfera oceánica o continental.

Temperatura:  es un estrato bastante frío, es precisamente este aspecto lo que le confiere su rigidez característica. Solo posee temperaturas elevadas en la base, en donde las cifras aproximadas oscilan entre los 1100 y los 1330°C.

Está fragmentada: no es un estrato liso, ya que se encuentra formada por diferentes fragmentos, de entre 70 y 150 Km de grosor aproximadamente, que se denominan placas tectónicas o también conocidas como placas litosféricas.

Dichas placas poseen gran dinamismo, ya que sufren grandes presiones que hace que se muevan, a aproximadamente 2-20 cm por año. Este dinamismo modifica el aspecto de la corteza terrestre, dando origen a las montañas por ejemplo, además de ser la causa de los fenómenos sísmicos y volcánicos.

Sometida a la acción de agentes externos: aparte de ser modificada por las fuerzas internas de la Tierra, la corteza también se ve afectada por fuerzas exógenas, que provienen de la dinámica atmosférica, y en algunas ocasiones de la hidrosfera. Es precisamente esta acción externa, la que contribuye a originar los diferentes tipos de relieves y la que permite también la formación de nuevas rocas, producto de la acumulación de sedimentos y materiales o por las alteraciones físico-químicas que sufren.

Litosfera continental

La corteza de la litosfera continental posee un grosor aproximado de 40 Km, aunque en algunas regiones puede llegar a los 80 Km. Se puede subdividir o clasificar a su vez en superior e inferior. La primera con rocas del tipo de los granitos, granodioritas o similares y puede poseer una capa más superficial de rocas sedimentarias. La segunda posee rocas máficas principalmente. Tiene una densidad más baja que la corteza oceánica, la cual se encuentra alrededor de los 2,7 g/cm3.

EL manto continental puede poseer entre 100 y 200 Km de profundidad y su composición equivale generalmente a rocas ultramáficas.

Litosfera oceánica

La corteza oceánica está constituida mayormente por basaltos, es decir, rocas máficas. Dicha corteza es más densa que la continental, con un valor aproximado de 2,9 g/cm3. El manto oceánico al igual que el continental también lo conforman rocas ultramáficas.

Importancia

La litosfera es la capa en la que se encuentran la mayoría de los seres vivos, desde diminutos microorganismos, hongos, plantas, hasta grandes animales terrestres. De igual manera, proporciona nutrientes y minerales necesarios para el desarrollo de la vida.

Para el ser humano, también constituye recursos minerales de interés económico y comercial, para diversas actividades como en la industria automotriz, eléctrica, joyería, en la fabricación de abonos, construcción, entre muchas otras.

El dinamismo que posee la litosfera, a través del movimiento de las placas tectónicas, ha generado grandes cambios estructurales en la superficie del globo terrestre, tanto a nivel de continentes, como en las cuencas hidrográficas, ocasionando a su vez, nuevos hábitats para los seres vivientes, así como propiciar la adaptación por parte de las especies a las nuevas e imperantes condiciones, es decir, su evolución.

EL estudio de la litosfera, permite establecer la historia geológica y evolutiva del planeta Tierra.

Biografía

  • Aguera, C. (2014).
  • Espino, O. (2017).
  • Martín, S.; De Vicente, G. (2011).
  • Parro, L.; Jiménez-Díaz, A.; Ruiz, J. (2017).
  • Rubén, B. (2013).