Agujeros en el mar, hoyos localizados en el fondo marino

Imagen elegida para agujeros en el mar

El mar en su inmensidad esconde fenómenos deslumbrantes y algunas veces enigmáticos, que causan gran inquietud ante los espectadores y el público en general, como es de esperar no es un lugar uniforme sino con diversas topografías sumergidas por sus aguas. Diversas investigaciones han puesto en evidencia la presencia de algunos tipos de hoyos o agujeros en el mar, los cuales se narran en las próximas líneas, dando a conocer las características más destacadas de ellos.

Definición de agujeros en el mar

Los agujeros en el mar son como su nombre lo indica hoyos de diferente diámetro y profundidad localizados en el fondo marino, con diferentes procesos de formación, dependiendo de las características topológicas y ambientales de cada uno de ellos. Existen diferentes tipos de agujeros en el mar, algunos son llamados agujeros azules (debido a las coloraciones que presentan), otros son llamados agujeros negros (para compararlos de cierta manera con los espaciales), también se pueden encontrar agujeros con mayores cantidades del gas metano en el fondo marino y grandes trincheras como las diferentes fosas del planeta, que pueden albergar diversidad de especies marinas. Algunos de ellos han sido descubiertos recientemente, por lo que su estudio se encuentra actualmente en ejecución.

Agujeros azules en el mar

Aunque existe cierta controversia con la definición de un agujero azul, se puede decir que son grietas, con forma circular y las coloraciones de sus aguas resaltan por su tono azul intenso, de allí su nombre, aunque su abertura puede estar situada en tierra firme, algunos de ellos se encuentran en regiones marinas, por lo que se pueden considerar agujeros en el mar. Sus aberturas son variables en tamaño, algunas son bastante reducidas, lo que dificulta su exploración, incluso para las nuevas tecnologías robóticas. En relación a sus profundidades también son heterogéneas y se encuentran a diversidad de metros debajo del nivel del mar, por lo que algunos de ellos resultan difíciles de ubicar.

Los agujeros azules corresponden a cuevas verticales que se encuentran sumergidas, por lo que parecen tener conexiones con las aguas subterráneas. Están formados por derrumbes del suelo.

Inicialmente se pensaba que los agujeros azules eran hoyos con escasa vida marina, pero los últimos descubrimientos han puesto en evidencia algunos ejemplares que habitan en ellos, microorganismos, invertebrados, peces, incluyendo tiburones, entre otros seres vivos.

En el mundo se han descubierto varios de estos agujeros en el mar, un ejemplo de ellos es el localizado cercano a la costa de Belice, en el continente Americano, con 300 m de diámetro y 125 de profundidad, es una de las mayores atracciones turísticas del lugar; pero el de mayor profundidad posee 300 m hacia el fondo y lleva por nombre Sansha Yongle, ubicado en el mar de China.

El estudio de los agujeros azules en el mar ha aumentado durante las últimas décadas, lo que ha brindado información importante entre otros fenómenos sobre el cambio climático, la ecología (tal vez te interese este artículo), y los procesos kársticos.

Fosas en el mar

Aunque no son agujeros propiamente dichos, puesto que su forma no es circular, pueden considerarse como grandes trincheras en el fondo marino que pueden alcanzar profundidades impresionantes, sus principales características son que carecen de luz, poseen altas presiones, además de bajas temperaturas.

La más grande y popularmente conocida es la llamada fosa de las Marianas, ubicadas en el océano Pacífico, en la parte este de las Islas que llevan el mismo nombre, cercano a Japón, con aproximadamente 2550 Km de largo, 30 de ancho, que posee además el abismo más profundo a nivel mundial (Abismo de Challenger), que llega a alcanzar profundidades de un poco más de 11000 metros. La biodiversidad de las fosas es heterogénea, se han llegado a encontrar desde seres unicelulares de apenas unas micras, peces bioluminiscentes, hasta gigantes calamares, entre otros.

Agujeros negros en el mar

En los últimos años también han sido descubiertos otro tipo de agujeros en el mar aparte de los azules, son los llamados agujeros negros marinos para compararlos en cierta forma con los presentes en el espacio, aunque son fenómenos totalmente diferentes. Estos hoyos oceánicos fueron documentados inicialmente a partir del año 2006, con la presencia de ciertos remolinos en el Atlántico, de aproximadamente 150 Km de diámetro, y que poseían la capacidad de atrapar los elementos circundantes en él. Este tipo de fenómenos parece tener cierta influencia sobre el clima, al transportar entre otras cosas, aguas cálidas y saladas. También pueden trasladar microorganismos y desechos del ser humano, entre los que destacan los plásticos.

También se ha empleado el término agujero negro para definir a cuevas verticales sumergidas que poseen gran cantidad de bacterias y que gracias a la actividad metabólica de éstas se le da el aspecto negro a las aguas que contiene. Este tipo de lugares han sido observados por ejemplo en las islas de las Bahamas.

Agujeros o cráteres de metano en el fondo marino

Existen en algunos lugares del mundo unos agujeros en el mar con la peculiaridad que poseen mayores concentraciones del gas metano, o que en algún momento emitieron dicho gas y que la expulsión pudo contribuir precisamente a su génesis. Estos cráteres del fondo marino poseen diámetros y profundidades variables y han sido descubiertos aproximadamente finalizando la década de 1960, en las costas de Nueva Escocia y posteriormente en múltiples lugares a nivel mundial.

También se han evidenciado este tipo de cráteres en costas de Brasil, en Suramérica, con diámetros que pueden alcanzar hasta los 230 m y los 90 de profundidad, y pueden albergar una mayor riqueza biológica que la de las zonas circundantes, con organismos microscópicos que emplean dicho gas como fuente energética para sus procesos metabólicos, también se han encontrado algunos invertebrados como los moluscos (ver).

Biografía

  • Fiovaranti, C. (2019).
  • Garzón, G. (2011).
  • Haller, G.; Beron-Vera, F. (2013).
  • Minniti, E. (2010).
  • Mylroie, J.; Carew, J.; Moore, A. (1995).
  • National Georgraphic. (2017).
  • Schwabe, S.; Carew, J. (2006).
  • Schwabe, S.; Hebert, R. (2004).