Agricultura intensiva, ventajas y desventajas

Agricultura intensiva
Angel de los Rios/CC BY-SA 2.0

Con el incremento de la población a través del tiempo, surge también la necesidad de proporcionar alimentos suficientes para abastecerla, las técnicas convencionales de agricultura se quedan cortas a la hora de cubrir con dicho objetivo, por lo que surgió la necesidad de implementar nuevas herramientas y tecnologías para obtener un porcentaje mucho mayor de productos, con lo que en la actualidad domina la producción agrícola de tipo intensivo (agricultura intensiva), tema central de los próximos párrafos, donde se describen su definición, características, ventajas y desventajas.

¿Qué es la agricultura intensiva y cuáles son sus características?

La agricultura intensiva se refiere a aquel tipo de producción que saca el máximo provecho de las tierras, utilizando las técnicas, insumos y maquinarias para ello. Esta clase de agricultura como su nombre lo indica se realiza de forma continua, durante todo el año y utiliza los materiales y técnicas necesarias para producir al máximo, por lo que durante su empleo se explotan todo lo que sea posible los recursos, el suelo y el agua. Este sistema de producción agrícola ha tenido un aumento paulatino a partir del año 1940 y todavía en la actualidad es el dominante en grandes partes del mundo.

La agricultura intensiva tiene por lo tanto algunas características distintivas como lo son: una elevada productividad en menores espacios, el empleo de un mismo tipo de semillas o la utilización del monocultivo, mayor gasto energético, además de emplear toda la mano de obra, maquinarias, insumos y materiales necesarios para ello, incluyendo los plaguicidas y fertilizantes de naturaleza química, hormonas vegetales, entre otros, por lo que es necesario capital y recursos.

Ejemplos típicos de estas unidades de producción intensiva se observan en los cultivos de tipo invernadero, en los cuales utilizando espacios más reducidos pero con ambientes muy bien controlados e implementando todos los insumos y materiales necesarios para la obtención de mayores cantidades de producto se logran altos estándares de rendimiento. Algunos de los productos obtenidos con esta agricultura son: tomate (ver), berenjena, pepino, melón, calabacín, entre otros.

Ventajas de la agricultura intensiva

Las principales ventajas de la agricultura intensiva se listan a continuación:

– Como se ha informado de forma previa, la agricultura intensiva involucra un alto rendimiento, es decir, una mayor productividad y eficiencia que las obtenidas a través de otros tipos de agricultura, en espacios de terreno mucho más pequeños.

– Como los productos obtenidos son mayores en menores unidades de producción, permite una reducción de los costos de los mismos, a la vez que garantiza un suministro oportuno y sostenible de alimentos, durante todo el año, sin importar la época.

– La reducción de costos permite una mejor accesibilidad a los productos por parte de las personas de más bajos recursos, quienes gracias a ello podrían establecer una dieta más balanceada y variada, además de abastecer la gran demanda poblacional.

Desventajas de la agricultura intensiva

Una de las principales desventajas que genera la implementación de la agricultura intensiva es el alto impacto hacia el medio, ya que al aprovechar al máximo los recursos se vuelven una fuente productiva no sostenible, proporcionando mayor desgaste y cambios en las características físico química de los suelos, con contaminación por metales pesados y a largo plazo erosión y desertización; también el agua se ve afectada, al implementar grandes sistemas de riego, además que las técnicas empleadas de preparación y mantenimiento, con deforestación, quema, utilización de combustibles derivados del petróleo, tampoco van de la mano con el cuidado del planeta, por lo que se comprometen con su práctica los recursos naturales de las generaciones futuras.

Con la implementación de productos pesticidas y fertilizantes químicos también se produce mayor contaminación ambiental, además de que se pueden generar productos de baja calidad por presencia de residuos de este tipo, propiciando también mayores riesgos a la salud y bienestar del ser humano consumidor y del que aplica estos químicos en los cultivos, pudiendo generar incluso mayores riesgos de padecimientos de diferentes tipos de cánceres, problemas alérgicos, daños a los sistemas reproductivos, nervioso, además del inmunitario y algún defecto en los fetos y los bebés al nacer. La agricultura intensiva tampoco proporciona buenas opciones de empleo a las personas, con entornos laborales seguros y saludables.

Con la implementación de la agricultura intensiva como método de cultivo también se incrementan las probabilidades de obtención de productos de menor calidad, debido a que su mayor esfuerzo se centra en la máxima producción.

Por otro lado, está la problemática relacionada con los residuos sólidos que genera la agricultura intensiva (residuos vegetales, de madera, de metal, de goma, envases de productos fitosanitarios y de fertilizantes, cartón, papel) con principal atención a los plásticos, contaminantes tanto del suelo como de las aguas, sumado al efecto negativo sobre la belleza del paisaje.

La práctica de la agricultura intensiva posee otra desventaja, la pérdida de la biodiversidad asociada a las regiones donde se lleva a cabo, por la degradación de los ecosistemas naturales y mayor contaminación generada, no sólo en dichas zonas o en sus adyacencias, sino también a grandes distancias, además diversos estudios han revelado los efectos negativos que posee este tipo de sistema agrícola frente a las especies amenazadas de extinción, con cifras de hasta un 53% de impacto.

Autores consultados

  • Ferraro, F.; Aguilera, B.; Aznar, J. (2001).
  • García, A.; Nenmaoui, A.; García, M. (2012).
  • Ginocchio, R.; Melo, O.; Pliscoff, P.; Camus, P.; Arellano, E. (2019).
  • Guitart, R. (2002).
  • Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2017).
  • Organización Mundial de la Salud. (2016).
  • Pérez, M.; Navarro, H.; Miranda, E. (2013).
  • Tolón, A.; Lastra. X. (2010).