El pistacho, Pistacia vera, una planta bondadosa. Cultivo y propiedades

Pistacho, Pistacia vera

Origen e historia del pistacho

El Pistacho (Pistacia vera L.), también conocido como alfónsigo, alfóncigo o pistachero, es un árbol de pequeño tamaño, originario de las regiones montañosas de Grecia, Turquía, Siria, Afganistán, Pakistán e Irán.

El pistacho ha sido cultivado desde tiempos antiguos, siendo nombrado en la Biblia así como en otros textos de mayor antigüedad, fue ampliamente conocido por los egipcios, así como por los griegos y romanos; ya en el siglo I, proveniente de Siria y Persia, Italia se convierte en el punto de partida de la expansión de su cultivo por toda la cuenca del Mediterráneo, llega a España a través de los romanos, los árabes se centran en la mejora de su desarrollo, posteriormente, en la Edad Media, desaparece y se vuelve poco común, siendo reintroducido de manera comercial a mediados de 1980. Fue introducido en Estados Unidos a principios del siglo XIX, expandiéndose progresivamente al resto del continente americano.

Taxonomía y etimología del pistacho

Desde el punto de vista taxonómico, el pistacho está clasificado y pertenece al Reino Plantae, División Magnoliophyta, Clase Magnoliopsida, Orden Sapindales, Familia Anacardiaceae, Género Pistacia, siendo la especie Pistacia vera L.

La palabra pistacho deriva del italiano pistacchio, que a su vez proviene del sonido o término “festivo” o “agudo” con la cual se expresa tanto la planta como el fruto en el idioma árabe y persa, adquiriendo relevancia su utilización en el mundo culinario internacional. Otra de las palabras con las que comúnmente es denominada ésta planta: alfóncigo; deriva del árabe-hispano alfústaq, proveniente a su vez del árabe clásico fustuq, así como este del pelvi o pahlavi (persa medio) pistag, y a su vez este último del griego πιστάκη, pistákē.

Características morfológicas de Pistacia vera

Es un árbol caducifolio dioico, tiene una ramificación abundante y generalmente con una copa amplia, su desarrollo suele ser lento lo que le confiere una longevidad que oscila entre 150 y 300 años, la altura promedio es de 6 a 10 m, de hábito abierto –con tendencia a inclinarse, requiriendo el empleo de tutores en un inicio-; en cuanto a su corteza, es de color gris ceniza en las partes más jóvenes y gris oscuro en las menos jóvenes.

Hojas

Son pinnadas, presentando de 3 a 5 foliolos, lanceoladas u ovaladas, subcoriáceas, de color verde oscuro en el haz y más pálidas en el envés, el follaje se torna rojo-anaranjado en otoño, presentando por ello, un interés desde el punto de vista ornamental. Su sistema radicular es bastante profundo, así como también lo desarrolla a nivel superficial, teniendo gran éxito en suelos y climas donde otras especies no prosperan efectivamente.

Flor

Las flores masculinas y femeninas se encuentran en distintos individuos –planta dioica-, las mismas son de pequeño tamaño, apétalas, de color verde-pardusco y aparecen en racimos o panículas axilares, éstas nacen sobre ramas cortas laterales y ramificadas, justo antes de que broten las hojas, de manera gradual, desarrollándose el año previo, siendo así tanto en las plantas masculinas como en las femeninas.

Fruto

Es una drupa monosperma, de 0,2-2,5 cm de longitud, ovalado, seco, con cáscara dura y lisa, cuya semilla es la parte comestible, desarrollando una por fruto, compuesta por dos cotiledones voluminosos de coloración verde o verde amarillenta con tegumento rojizo, con un peso aproximado de 1,40 gramos.

Polinización

Es anemófila, es decir, se produce por medio del viento, asegurar una buena polinización (ver más sobre este fenómeno) es importante para obtener una producción abundante y de calidad, y para ello debemos asegurar el estado nutritivo y sanitario de los individuos, lo cual se traducirá en polen de alta viabilidad; si se trabaja con polinización artificial, se asegura una mayor cantidad de frutos, utilizando una relación de 10 % de árboles machos por cultivo, variando éste factor de acuerdo a la producción de polen por flor y por árbol.

Requerimientos medioambientales para el cultivo del pistacho

Los requerimientos medioambientales a analizar, son el clima, suelo y agua.

Clima

Pistacia vera es una especie adaptada a climas templados y secos, pudiendo desarrollarse a temperaturas que oscilan entre los 38-45° C, disminuyendo su resistencia a altas temperaturas cuando la sequedad atmosférica es muy prolongada, existiendo riesgo de quemaduras en las hojas y tallos jóvenes; presenta buena resistencia a la sequía, pero por otro lado, no tolera el exceso de humedad en el ambiente, es una planta heliófila, le favorecen las brisas suaves, aunque puede resistir vientos secos y violentos.

Suelo

El pistacho puede desarrollarse en una amplia variedad de suelos, que pueden ir desde suelos pobres, calcáreos, altamente alcalinos o ligeramente ácidos, hasta suelos salinos; sin embargo, su desarrollo óptimo se manifiesta en suelos franco-arenosos, bien drenados y profundos, cuyos valores de pH oscilen entre 6 y 8. El contenido calcáreo no debe superar el 10 %, siendo esto último de gran importancia para el adecuado desarrollo de los frutos.

Agua

Las necesidades hídricas de Pistacia vera oscilan entre los 300 y 600 mm, preferiblemente se recomienda un riego de tipo localizado, evitando de esta forma los encharcamientos; los individuos cultivados reaccionan mejor bajo riegos abundantes pero con poca frecuencia, que bajo riegos pequeños pero con alta frecuencia, se ha documentado que esta especie puede soportar períodos de sequía extrema de hasta 5 años de duración.

Cultivo del pistacho

Son varios elementos a tener en cuenta para el cultivo del pistacho, seguidamente se detallan.

Preparación del terreno

Antes de proceder al cultivo de Pistacia vera, se debe realizar un profundo laboreo del terreno, con un subsolador o arado de palas, finalizando con una pasada con cultivador para dejar el mismo fino.

Plantación

El espacio o marco de plantación más usual es de 6-7 m entre filas, y 5 m entre árboles, los frutales pueden ser plantados en cepellón, en cualquier época del año, o a raíz desnuda, en cuyo caso se recomienda que su plantación sea en invierno; en una hectárea caben aproximadamente 238 árboles, de los cuales, se requiere que entre 25 y 30 individuos sean polinizadores.

Fertilización

El pistacho tiene un crecimiento lento, lo que significa que no requiere de grandes aportes de nitrógeno, respecto al fósforo, se utilizan los superfosfatos, en zonas áridas y rocosas se recomienda el uso de abonado foliar.

Podas

Las podas de la planta Pistacia vera son de gran importancia debido a su acusada dominancia apical, tenemos la poda de formación, la cual se realiza los primeros 5-8 años, y la poda de producción, realizada todos los años productivos en invierno, con el objetivo de conseguir aireación y luminosidad.

Plagas y enfermedades

Siendo una especie de cultivo rústico, las plagas y enfermedades le afectan poco, sin embargo, existen algunas especies de homópteros (Geoica utriculariaPass.,Baizongia pistaciaeL.), gorgojos (Trogoderma granarium Everts.) y hongos (Verticillium) que pueden atacar los individuos plantados y requieren de metodologías adecuadas de control, por otro lado, los topos y roedores de raíces pueden causar estragos, siendo necesario mantenerlos lejos en lo posible.

Recolección de frutos y semillas

Los primeros frutos aparecen luego de 5 años de su plantación, alcanzando el pico de producción a los 10 años, su recolección se realiza a través de una vibradora montada en tractor con “paraguas”, posteriormente se utiliza una máquina peladora de almendras para abrirlos, y finalmente se dejan secar las semillas sobre una superficie adecuada para ello y se organizan con una máquina clasificadora de aire.

El pistacho, sus bondades culinarias y nutritivas

Muy apreciado tanto para el consumo fresco así como para la industria a gran escala, el pistacho es un fruto altamente nutritivo, sus semillas poseen una cantidad considerable de fibra, ácido fólico, fósforo, potasio, magnesio, proteínas y antioxidantes, así como grasas buenas (monoinsaturadas y poliinsaturadas), que ayudan a reducir el colesterol en sangre, previenen enfermedades coronarias y aportan en la reducción de la presión arterial; estas semillas ayudan en la protección de la piel con su aporte de vitaminas A, E y B2, entre muchas bondades más para la salud que el pistacho nos ofrece.

La semilla en crudo se usa como ingrediente importante en muchos platos de gran categoría a nivel internacional, así como en confitería y charcutería, en la elaboración de helados y en la fabricación de aceite dulce, por otro lado, su uso se ha extendido como ingrediente de medicamentos con acción digestiva y de cosméticos; como es notable, el pistacho es un fruto con una gran cantidad de bondades para nuestra salud y bienestar en general, siendo merecedor inequívoco de un puesto honorífico entre los alimentos infaltables en nuestros hogares.