Avellano común (Corylus avellana), cultivo y poda. Avellanas, propiedades y beneficios

Avellano, Corylus avellana

Avellano (Corylus avellana)

El avellano, de nombre científico Corylus avellana, es un arbusto caducifolio, de 3 a 6 m de altura pero que puede alcanzar hasta 8 a 10 m, irregular forma, copa amplia, extendida y densa. Posee numerosas raíces poco profundas, largas, nudosas y diversos troncos suaves erectos que emergen del suelo; La corteza del avellano es lisa, pardo-grisácea o gris rojiza, con poros en hileras horizontales; hojas rugosas, anchas, pecioladas, con nervaduras bastante marcadas, contorno redondeado, acorazonadas en la base y apuntadas en el extremo superior, verde intenso en el haz, verde claro y pilosidad blanca en el envés y bordes doblemente aserrados.

Las flores del avellano son monoicas. Inflorescencias masculinas en amentos cilíndricos, de 4 a 6 cm de longitud, en grupos de 2 a 5, colgantes, amarillentos, se forman en otoño y se abren en primavera. Cada flor masculina posee una escama trilobulada con 8 estambres, sin residuos de pistilo. Inflorescencias femeninas, formadas en otoño, reunidas en amentos muy cortos, de solo 3 a 5 mm, erectos, con forma de yema, que salen solitarios en el ápice de pequeños brotes laterales, o reunidos de 2 a 4, en la base del pedúnculo que lleva los amentos masculinos; tienen unos estigmas rojizos, dos por cada pistilo, que sobresalen.

La floración del avellano es desde enero hasta abril, de acuerdo a la zona de cultivo. Su fruto es del tipo nuez: la avellana, agrupado de 1 a 5 en el extremo de un pedúnculo corto.

Cultivo del avellano

El cultivo del avellano requiere de escaso mantenimiento y el suelo se constituye en uno de los factores más influyentes para su productividad. Crece bien en el llano y hasta una altitud de 1700 m. Se adapta a los suelos frescos y sueltos, silíceos o calizos, ligeramente ácidos a neutros con pH entre 6 y 7.2, ricos en nutrientes y bien drenados, ya sea en el interior de bosques con claridad o en su límite. También el avellano puede crecer en áreas sombreadas con abundante humus. En Europa se ha cultivado en suelos más ácidos (pH 5.5) o alcalinos (pH 8). Es bastante resistente a la contaminación y puede ser cultivado en zonas próximas a carreteras. Cuando está aletargado, resiste muy bien el frío.

Para el cultivo del avellano hay que considerar aspectos como: acondicionamiento del terreno eliminando todo aquello que obstaculice la plantación de los árboles, nivelación del suelo y preparación del terreno cuando el suelo está seco y en condiciones favorables para obtener el máximo crecimiento de las plantas y la mayor productividad.

Poda del avellano

Existes diferentes podas del avellano que seguidamente enumeramos:

Poda de formación en los primeros años del árbol para garantizar su equilibrio futuro. Hacerla durante 4 o 5 años hasta alcanzar su formación.

Poda de mantenimiento anual para más claridad en el interior de la copa, mejor iluminación y eliminación de ramas muertas, enfermas, mal ubicadas o muy vigorosas.

Poda de fructificación suave, cada 3 a 5 años, en árboles adultos para retirar brotes y ramas dañadas que obstaculicen el movimiento de maquinarias y equipos mecánicos.

Eliminación anual de hijuelos o sierpes, que nacen desde la base, en árboles adultos en producción puesto que forman típicos arbustos que debilitan la productividad del árbol y calidad de la fruta.

Cuidados en el cultivo del avellano

Evitar el cultivo del avellano en zonas de heladas porque es poco resistente a ellas. La floración delos brotes requiere adecuada iluminación. Se recomienda la plantación de árboles en grupos para disminuir el efecto del viento. La irregularidad en la producción de cosechas buenas cada 2 o 3 años se controla eliminando el exceso de frutos jóvenes y podando alguna de las ramas frutales.

El buen desarrollo de las raíces requiere de suelos con buena retención de agua y es recomendable usar un mantillo orgánico para añadir los nutrientes y retener humedad. El cultivo mecánico debe evitase. El árbol no crece bien en lugares con veranos calurosos, ni en suelos arenosos. En suelos alcalinos puede experimentar carencia de nutrientes. Requiere de humedad constante en su crecimiento y no tolera la sequía. Hay que evitar la falta de Nitrógeno, Potasio y Boro.

La avellana: características

Avellanas
Avellanas

El fruto del avellano se denomina avellana, es un aquenio, tipo nuez, aovado o globoso, cuyo pericarpio o cáscara es óseo. La testa o cubierta es lisa, dura, leñosa, color marrón o canela. Su diámetro es de 10 a 15 mm aproximadamente. Al fruto lo protege un involucro, generalmente dehiscente a la maduración. La avellana es una núcula con cáscara fibrosa externa, generalmente fina, que rodea a una cubierta lisa que en su interior contiene una semilla comestible de muy delicioso sabor, envuelta completamente por la cáscara, con cotiledones gruesos, carnosos y oleaginosos.

La avellana puede presentarse en tamaños y formas muy diversas en avellanos cultivados: redonda, ovalada, cónica o alargada. Puede ser única o agrupada en infrutescencia: estar reunida en grupos de 2, 3 o más avellanas.

Propiedades de las avellanas

Entre las propiedades de las avellanas destacar que son bastante nutritivas con alto contenido en vitamina E y 60% de grasas distribuidas así: 55% monoinsaturadas (oleicas), 15% poliinsaturadas (linoleicas, omega 6), 25% otras grasas poliinsaturadas y 5% grasas saturadas. El contenido de ácido oleico de las avellanas es más elevado que el de las aceitunas.

Las avellanas son ricas en calcio, incluso superior a la mayoría de los frutos secos pero inferior al de la almendra. Posee mucho contenido de potasio, magnesio, tiamina, pirodoxina, ácido fólico, hierro, cobre y manganeso. El contenido en proteínas de las avellanas es aproximadamente 13%, considerado alto, así como 7.5% de contenido en fibra.

Beneficios de las avellanas

En cuanto a los beneficios de las avellanas hay que considerar que tienen un alto poder antioxidante, ayudando a la prevención de cáncer; puede contribuir al buen funcionamiento del sistema nervioso y del sistema inmune, al buen estado de la vista y de la piel, a la formación de glóbulos rojos y a la regulación hormonal; las avellanas puede ayudar a prevenir la anemia, beneficiar la salud cardiovascular, regulando los niveles de colesterol y triglicéridos y estabilizando la tensión arterial; contribuye a mejorar el estreñimiento.

Autores consultados

  • Blume, H. (2002)
  • Bollinger, Erben, Grau y Heubl. (2005)
  • Carbajal A., A. (2013)
  • Chinery, M. (1988)
  • Cruzat, C. (s/f)
  • Ellena D., M. (2013)
  • Lemus S., G. (2004)
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  • Rovira C., M. y Aletá S., N. (s/f)
  • Ruiz de la T., J. y Ceballos, L. (2001)