Bonsái – recrea un diminuto árbol natural en un macetero

Bonsái
Kent Wang/CC BY-SA 2.0 (bonsáis)

El arte del bonsái, es milenario, pero pese a ello el conocimiento que tenemos de ello no siempre es correcto del todo, por lo que una explicación pormenorizada del arte ayudará a conocer más sobre este maravilloso mundo.

Origen del bonsái

Aunque la palabra más usada suele ser “bonsái” para referirnos a esos árboles o arbustos miniaturizados, lo cierto es que esta no es más que una traducción de la verdadera palabra de origen de este arte.

El arte de reproducir paisajes, árboles o arbustos a su mínima expresión nació en China, donde se le dio el nombre de penzai, que podría traducirse como cultivo en bandeja. En China también utilizan otro nombre menos conocido que es penjing, siendo esta palabra traducible como paisaje en bandeja.

Así pues la palabra penzai fue traducida al japonés literalmente como “bon” que significa bandeja y “sai” que es la palabra para cultivo.

De este modo, el arte del bonsái, se remonta a hace más de dos milenios a los terrenos de la actual China, donde se usaba la creación de paisajes miniaturizados en una maceta como símbolo de simbiosis entre cielo y tierra o entre lo humano y lo divino.

¿Por qué es más conocido el término “bonsái”?

Mientras en China se desarrollaban estos paisajes empequeñecidos, este arte llegó a Japón hace casi un millar de años, donde fue reinterpretada desde la visión Zen, convirtiendo los paisajes miniaturizados chinos a su mínima expresión, es decir, a la presencia de un único árbol o arbusto en la maceta.

Dado que en la actualidad lo más habitual es ver únicamente un árbol por maceta, el hecho de que esta particularidad fuera iniciada en Japón; junto con el nombre que Japón dio a este arte, es lo que nos lleva a denominar a día de hoy a toda planta o conjunto de plantas contenidas en una maceta, o estructura semejante y a tamaño reducido, como Bonsái.

¿Son los bonsáis variantes genéticas de las especies naturales?

Las especies de árboles y arbustos trabajados como bonsái, no son plantas modificadas genéticamente, esto hace que cualquier especie arbórea o arbustiva pueda ser trabajada como bonsái.

Estos árboles y arbustos modifican sus características con el trabajo constante de la planta, que trataremos más a fondo cuando hablemos de las técnicas, haciendo que presenten una reducción no sólo de sus hojas, sino también en muchas ocasiones de sus frutos.

Principales especies trabajadas

Si bien como decíamos, cualquier árbol o arbusto se puede trabajar a priori como bonsái, si es cierto que hay especies más habituales que otras, debido a que en la naturaleza ya presenta una foliación reducida o tamaños más reducidos.

Dentro de las especies son particularmente habituales los arces, pinos, enebros, azaleas u olmos.

A nivel comercial, las especies más habituales son la carmona ó té de Fukien (Carmona Retusa), la sageretia (Sageretia theezans), la serissa (Serissa japonica), el olmo chino (Ulmus Parvifolia), el laurel de indias (Ficus Retusa Tiger Bark) o el aligustre (Ligustrum Japonicum).

¿Existe el bonsái de interior?

Aunque comúnmente se vendan algunas de las especies indicadas anteriormente como “bonsái de interior”, lo cierto es que este tipo de bonsáis no existen.

Algunas especies toleran un tiempo en interior siempre y cuando no estén próximas a fuente de calor o frío extremo. Es decir, en caso de tener que meter unas semanas o meses un bonsái en el interior de la casa, porque sea tropical y no tolere las heladas, por la imposibilidad de enfrentarse a condiciones meteorológicas como el granizo, vientos muy fuertes…, este debe estar lo más cerca posible de una zona con mucha entrada de luz ambiente, y alejado de máquinas de aire acondicionado o radiadores.

Reglas de diseño del bonsái

Si bien hay diversas escuelas, en la actualidad las reglas de diseño más seguidas son las pertenecientes a la escuela tradicional japonesa. En esta existen tres reglas para un correcto diseño del bonsái:

Triangularidad: El bonsái debe tener un aspecto triangular tanto desde el frente como desde los lados e incluso desde arriba. En caso de composiciones de varias plantas, estas tienen que mantener el perfil triangular, a la vez que ha de mantener la triangularidad en el conjunto.

Conicidad: El tronco del bonsái debe ir de ancho a estrecho según se va avanzando desde la base hasta el ápice.

Ubicación de las ramas: Las ramas siempre deben salir del exterior de las curvas del tronco y estas tienen que alterar su disposición teniendo que ir la segunda rama en sentido contrario a la primera, la tercera lo mismo respecto a la segunda y así sucesivamente. También debe observarse una reducción del espacio entre ramas según nos aproximamos al ápice; así como un engrosamiento de rama mayor en las más inferiores y debe ir disminuyendo el diámetro según asciende.

Estas tres reglas lo que buscan es dar un aspecto de vejez al árbol o arbusto, por lo que a mayores de las reglas hay que tener en cuenta que el ápice debe ser achatado (los árboles viejos presentan un aspecto más redondeado, mientras que los jóvenes suelen ser más picudos). También se busca que las raíces presenten un sistema radicular visible sin que estas se entrecrucen.