Cuidados del bonsái: abono, riego, sustratos y macetas

Cuidados del bonsái
Cuidados del bonsái
Samuel L. Cerdá Escorihuela/CC BY 2.0

Los cuidados del bonsái son fundamentales para garantizar no sólo el desarrollo de la planta, sino también para asegurar que esta se mantenga en su tamaño miniaturizado o incluso ayudar a desarrollar ramificación más fina.

Ubicación del bonsái

El bonsái como cualquier otra planta, tiende a crecer orientado al sol, por ello, los bonsáis deben siempre ponerse en una ubicación donde pueda recibir la mayor cantidad de luz e insolación.

Para conseguir esto, en el hemisferio norte, se deben enfocar las plantas hacia el sur; mientras que si el bonsái está en el hemisferio sur, la planta debe encararse al norte.

Dentro de esta sección de cuidados del bonsái, también se recomienda girar la planta cada semana para evitar un sobredesarrollo de uno de los perfiles de la misma, o la destrucción del diseño por movimiento de ramas.

No menos importante en los cuidados del bonsái es el hecho de que no todas las plantas tienen la misma tolerancia al sol y, especialmente, a las temperaturas extremas.

Cómo regar un bonsai

El riego es una de las características fundamentales dentro de los cuidados del bonsai, y esto se debe a que mientras en la naturaleza las plantas cuentan con espacio ilimitado de crecimiento normalmente, en el bonsái, la planta se encuentra con un espacio limitado de crecimiento lo que puede provocar que se trasladen a la planta cualquiera de los extremos. Es decir, pueden pudrir raíces si el sustrato en el que se encuentran está encharcado y no drena adecuadamente lo que puede provocar su muerte. Pero, dado que los sustratos suelen ser bastante drenantes, se corre también el riesgo de que cualquier ausencia de humedad provoque desde la caída de hojas hasta la muerte de la planta.

La forma de controlar el correcto riego de los bonsáis se compone pues de una perfecta combinación entre sustrato con buen drenaje y un correcto control de los riegos.

Para asegurar un riego adecuado, sólo se debe regar cuando se aprecie que el sustrato comienza a secarse en su superficie, regándolo hasta que salga agua abundantemente por los agujeros de drenaje.

Macetas y sustratos para cuidados del bonsái

Un aspecto fundamental para el correcto desarrollo o cuidados del bonsái, consiste en colocar la planta en una maceta adecuada y con un sustrato que pueda drenar bien y a la vez aportar nutrientes.

Cuanto más espacio tenga la planta, o dicho de otro modo, cuanto más grande sea la maceta, más espacio tendrá para desarrollar raíces y, en consecuencia, más capacidad de desarrollo y crecimiento presentará pudiendo frustrar el diseño o el tamaño.

No menos importante para los cuidados del bonsái son los sustratos utilizados. En la actualidad existen los siguientes sustratos especializados para su cultivo:

Akadama: Se trata de gránulos de barro recocido, suele ser el sustrato más utilizado en el cultivo del bonsái. Tiene una alta retención de agua, con liberación lenta.

Kiryuzuna: Se trata de una zeolita procedente de la descomposición de grava volcánica. Drena extraordinariamente bien y aporta hierro a la planta.

Kanuma: Son gránulos de origen volcánico de la región de Kanuma, en Japón. Su pH ácido, la convierte en la elección idónea para bonsáis acidófilos como las azaleas o las camelias.

También existen otros sustratos que pueden usarse de modo alternativo, al tener un costo más bajo y características parecidas como son:

Pómice: Grava volcánica estrechamente relacionada con la piedra pómez, que presenta un drenaje muy bueno, con una liberación paulatina de agua a la planta. Al igual que la akadama, a la cual podría sustituir relativamente bien, no aporta nutrientes fundamentales a la planta.

Humus de lombriz: Se utiliza como complemento al sustrato principal. Tiene una gran capacidad de retención hídrica y aporta una gran cantidad de nutrientes.

Fibra de coco: Esta fibra tiene una gran capacidad de retención de líquidos, hasta el punto de que pueden multiplicar por cinco su volumen. Por ello se debe restringir mucho su uso, por el elevado riesgo que tiene de producir podredumbre de raíces.

Las mezclas más habituales para los cuidados del bonsái son 100% akadama (para oliváceas principalmente), 70% akadama y 30% kiryuzuna (la inmensa mayoría de árboles, exceptuando coníferas y plantas acidófilas), 50% akadama y 50% kiryuzuna (para coníferas por los elevados requerimientos de hierro que tienen y por poseer un mejor drenaje) y 100% kanuma (plantas acidófilas como Azalea, Camelia u hortensia).

El abonado en los cuidados del bonsái

En el ámbito de los cuidados del bonsái, una labor fundamental es la de mantener el sustrato provisto de nutrientes, ya que por lo general los utilizados son suelos bastante estériles.

Los abonos usados en estos pequeños árboles poseen principalmente tres minerales:

Nitrógeno (N): Ayuda al desarrollo de hojas y tallo

Fósforo (P): Fundamental en el desarrollo de las raíces.

Potasio (K): Acelera y mejora la producción de flores y frutos.

Los abonos relacionados en cuidados del bonsái se deben emplear en el momento de crecimiento de la planta, aportando aquellos nutrientes que más precise en ese momento. Para ello debemos tener en cuenta, que por norma general en primavera es cuando las plantas florecen y producen frutos, y que experimentan una especie de segunda primavera durante el otoño.

Por ello, para favorecer el desarrollo de primavera se debe abonar las plantas desde finales de invierno hasta finales de primavera con abonos ricos en potasio, para fomentar la proliferación de las flores y sus posteriores frutos, aproximadamente cada mes.

Sin embargo, durante el otoño conviene aportar abonos con mayor carga de nitrógeno, para ayudar a fortalecer las ramas antes de la poda invernal. Colocación de nuevo abono cada mes.

Hay autores que recomiendan en los cuidados del bonsái un abonado todo el año o de principios de primavera a finales de otoño. Esto es una cuestión más de observación que de calendarios, debiendo abonar siempre que esté en fase de crecimiento, independientemente de que lo hagan antes de que acabe el invierno o se mantenga en pleno verano, o si la brotación otoñal dura hasta enero, por ejemplo.

Hay distintos formatos de abonos para cuidados del bonsái (orgánicos, químicos, de liberación lenta, de liberación inmediata):

Químico de liberación rápida: Son los abonos líquidos obtenidos mediante mezclas químicas. Aportan los nutrientes de modo puntual (cuando se aplica) y se corre el riesgo de quemar las raíces.

Químico de liberación lenta: Suelen venir en bolas o pellets que se aplican sobre el sustrato y se van deshaciendo con los riegos. El hecho de ser químicos hace que pueda resultar un poco chocante en un arte milenario considerado como plenamente natural.

Orgánico de liberación rápida: Presentación en líquido, que pese a ser natural actúa del mismo modo que en el químico realizando un aporte grande y puntual de nutrientes que puede ser perjudicial para el bonsái.

Orgánico de liberación prolongada: Suele ser el método de abono más utilizado. Se presenta en pastillas o pellets que se aplican sobre el sustrato y se van deshaciendo con los riegos, propiciando un aporte de nutrientes más continuo.

En el caso de realizar el cultivo en coladores, método por el que las plantas pueden crecer hasta cinco veces más rápido, hay que realizar un hiperabonado durante todo el año.

Enfermedades y plagas en los cuidados del bonsái

Aunque los bonsáis no presentan enfermedades muy diferentes a las propias de la especie cultivada, si hay que tener en cuenta que a mayores hay que sumar las propias de las plantas de maceta.

Por tanto, en los cuidados del bonsái debemos tener presente que puede verse amenazada por hongos e insectos principalmente; aunque también hay que estar atentos a las posibles carencias de nutrientes, siendo la más habitual la clorosis férrica causada por deficiente aporte de hierro.