Diferencias entre hepáticas y antoceros

Diferencias entre hepáticas y antoceros

Tradicionalmente el grupo de las Briofitas agrupaba a tres clases: Hepaticae (hepáticas), Anthocerotae (antoceros) y Musci (musgos), con caracteres unificadores como su tamaño pequeño, la carencia de xilema y floema y el ciclo de vida diplo-haplóntico con esporofito epífito del gametofito, siendo este último la fase dominante, pero con características distintivas que las separan claramente unas de otras; sin embargo, los descubrimientos científicos recientes han dado base para una reclasificación de este grupo en divisiones separadas: Marchantiophyta (hepáticas), Anthocerotophyta (antoceros) y (musgos). En las líneas que siguen a continuación se describen dos de estos taxones, específicamente las diferencias entre hepáticas y antoceros, dos briofitas importantes y a veces un poco desconocidas.

​Diferencias entre hepáticas y antoceros en cuanto al protonema

Generalmente en las plantas llamadas briofitas, cuando se produce el proceso de germinación de una espora del esporofito, se genera inicialmente una estructura llamada protonema, la cual se desarrolla formando el gametofito adulto. La primera de las diferencias entre hepáticas y antoceros a la que se hace mención es que en las hepáticas la fase del protonema si ocurre, mientras que los antoceros no forman esta estructura.

​Morfología del gametofito

En cuanto a las características del gametofito, se presentan varias diferencias entre hepáticas y antoceros, las hepáticas poseen un gametofito más complejo y diverso tanto en su aspecto externo como en su estructura interna, mientras que el de los antoceros es más sencillo.

El gametofito de las hepáticas puede poseer dos formas de crecimiento, ya que existen gametofitos talosos o foliosos, que van desde formas aplanadas o laminares simples hasta aquellas con un eje que puede ramificarse, y en el que pueden observarse dos o tres hileras de filidios con variedad de formas, con rizoides unicelulares que pueden ser lisos o tuberculados, además de escamas pluricelulares y con los órganos sexuales localizados generalmente emergentes, arquegonios en ápices de caulidios y en las ramas de estos y los anteridios en la base de filidios llamados brácteas perigoniales.

Los antoceros corresponden a una forma siempre talosa, con un aspecto de lámina lobulada, de coloración verdosa oscura, que no posee una diferenciación en caulidios y filidios, solo está dotada de rizoides lisos constituidos por filamentos unicelulares ubicados en la superficie ventral, y en la dorsal se localizan hundidos en el talo los órganos sexuales.

​Diferencias entre hepáticas y antoceros en cuanto a la anatomía del gametofito

De acuerdo a la composición anatómica del gametofito, también se presentan diferencias entre hepáticas y antoceros.

Las primeras tienen una estructura interna más variable que puede ir desde varias capas celulares, hasta cámaras aéreas que poseen cuerpos celulares con función fotosintética y de reserva, además, algunas de este grupo pueden contener estomas para efectuar el intercambio gaseoso como los que se encuentran en las plantas vasculares.

Los antoceros, por su parte, tienen en el gametofito varias capas celulares y cámaras intercelulares denominadas cámaras de aire, en las que se encuentra un poro encargado de la comunicación con el medio externo y de la aireación de los tejidos, es decir, carecen de estomas, además que dichos compartimientos sirven de asentamiento para sustancias mucilaginosas y frecuentemente son colonizadas por colonias de algas pertenecientes al género Nostoc.

Las hepáticas también se encuentran dotadas de ciertos engrosamientos en sus paredes celulares, los cuales reciben el nombre de trígonos, y de células con cuerpos oleaginosos variables en morfologías y de color, ya que pueden ser desde incoloros, hasta de tonos oscuros, marrones, grises o azules; estos cuerpos oleaginosos se encuentran ausentes en los antoceros.

En cuanto a la estructura del cloroplasto se presenta otra de las diferencias entre hepáticas y antoceros, ya que las primeras poseen varios por célula, con la característica de ser lenticulares y sin pirenoide; mientras que los últimos, pueden contener desde 1 hasta 8 por célula, pero lo más común es encontrar uno de gran tamaño, con la peculiaridad que presenta pirenoide.

​El esporofito de hepáticas y antoceros

En el esporofito, al igual que el gametofito, presentan diferencias entre hepáticas y antoceros, la primera de ellas tiene relación con las estructuras que lo conforman, ya que en las hepáticas el esporofito generalmente posee un pie, una seta corta y una cápsula o esporangio en forma de globo o cilíndrica en el ápice, mientras que en los antoceros solo se encuentra presente el pie y la cápsula, porque carecen de seta, además, la cápsula posee una morfología alargada-cilíndrica semejante a un cuerno, lo que corresponde a la razón del nombre popular que reciben, que es plantas o hierbas con cuernos.

En el lugar de la seta, en los antoceros se presenta una zona con meristemo intercalar con varias capas celulares, una epidermis con estomas y un eje llamado columela integrado por tejido estéril, mientras que el meristemo intercalar, los estomas y la columela están ausentes en las hepáticas y solo se presenta una capa de células.

En relación a la longevidad y coloración del esporofito, también presentan discrepancias estos dos grupos, por un lado, en las hepáticas posee una corta duración, es decir, es generalmente efímero, con un tono verde mientras se encuentra inmaduro, por su parte, el esporofito de los antoceros suele ser más persistente, con tonalidades verdosas tanto en estados inmaduros como maduros, esto es debido que la zona del meristemo intercalar va adicionando nuevas unidades celulares, mientras que las que se encuentran en la región superior maduran.

En la dehiscencia de la cápsula, también se presenta ciertas diferencias entre hepáticas y antoceros, en las primeras pueden existir cápsulas indehiscentes y otras cuya apertura deja al descubierto 4 valvas, quedando expuestas las esporas junto a estructuras higroscópicas llamadas elaterios o eláteres que contribuyen con la diseminación; mientras que en los antoceros las cápsulas son dehiscentes por dos puntos que dejan en evidencia solo 2 valvas, no hay presencia de eláteres sino de pseudoeláteres o filamentos multicelulares.

Cuadro comparativo con las diferencias entre hepáticas y antoceros

Cuadro comparativo, esquema, resumen con las diferencias entre hepáticas y antoceros
Paradais Sphynx/CC BY 2.0

​Referencias

– Delgadillo-Moya, C.; Juárez-Martínez, C. (2014).

– Barrera, E.; Osorio, F. (2008).

– León, C.; Oliván, G.; Larraín, J.; Vargas, R.; Fuertes, E. (2014).

– Lindorf, H.; de Parisca, L.; Rodríguez, P. (1999).

– Rivera-Queralta, Y.; Cargill, C. (2011).