Plantas albinas, cómo son, características y supervivencia

Plantas albinas

El albinismo es una condición genética presente en diferentes tipos de seres vivos, incluyendo animales, microorganismos (desde aquí puedes acceder a esta temática), hongos, vegetales y también humanos, los cuales se caracterizan por la carencia de pigmentos, que por lo tanto, los convierte en organismos con ausencia de color o blancos. Dicha condición al ser genética, puede ser transmitida de generación en generación a través del material hereditario o genes, y normalmente está condicionada por genes autosómicos que se encuentran en homocigosis en los individuos afectados. Un tema interesante son las plantas albinas.

En el caso de los vegetales, la presencia de albinismo es un fenómeno inusual en la naturaleza, ya que debido a las características que poseen este tipo de plantas, la supervivencia se ve afectada, razón también por la cual resultan poco conocidas y son más comunes a nivel de laboratorio, en ejemplares creados a partir de híbridos o los que se fabrican con los métodos de cultivo in vitro.

Plantas albinas y variegadas

El albinismo se genera por algún tipo de defecto en el desarrollo de los organelos celulares fotosintéticos o cloroplastos, también por algún problema en la síntesis de pigmentos como la clorofila, dichos cambios bioquímicos acarrean cambios fisiológicos que son evidenciables externamente por la ausencia de coloración. Cuando existe un fenotipo albino total o completo se dice que las plantas son albinas, las cuales son de color blanco o rosado, pero también pueden aparecer individuos normales con albinismo parcial, en los que solo algunas secciones son de coloración blanca (o incluso amarillas) en una misma lámina foliar.

Debido al tipo de nutrición que realizan los vegetales (autótrofa), en los que dependen de los cloroplastos y los pigmentos para elaborar los compuestos orgánicos necesarios para su desarrollo y crecimiento, las plantas albinas no pueden sobrevivir en la naturaleza, por lo que mueren luego de algunas semanas de producida la germinación, cuando se agotan los nutrientes de la semilla, a diferencia de los ejemplares variegados que sí logran crecer en el campo, ya que sus tejidos si poseen cloroplastos normales.

Características de los cloroplastos en estos vegetales

Los proplástidos son las estructuras de las cuales se derivan los cloroplastos, en las plantas albinas, los estudios han demostrado que estos precursores no se desarrollan correctamente en cloroplastos, ya que poseen problemas en las membranas, las cuales se encuentran dañadas, rotas y también se ha evidenciado carencia de las moléculas galactolípidos, cuya síntesis es indispensable para la formación de los tilacoides del organelo, gracias a esto, se interrumpe la actividad fotosintética y por lo tanto el crecimiento de las plántulas.

Plantas albinas en la naturaleza

Como se ha mencionado previamente, las plantas albinas naturales son muy escasas y los individuos afectados no logran sobrevivir mucho tiempo, solo algunas semanas, ya que este tipo de mutaciones resulta letal. Las poblaciones de plantas albinas en la naturaleza estás asociadas normalmente con un incremento en la endogamia, fenómeno que ocasiona menor variabilidad genética.

Sin embargo, aunque los vegetales con este tipo de mutaciones mueren a temprana edad, existe evidencia de ejemplares de coníferas que han logrado su desarrollo y crecimiento durante algunos años utilizando como estrategia el convertirse en parásitas de sus progenitores, es el caso peculiar de algunas secuoyas en EEUU, que se encuentran por ejemplo en el Parque Estatal Henry Cowell Redwoods (Henry Cowell Redwoods State Park), y que cuenta con un aproximado de 60 especímenes de secoyas albinas, carentes de clorofila y cuyas hojas presentan además otros caracteres que los difieren de las especies no albinas, como hojas con mayor suavidad, más finas, menos cerosas y que poseen un poco más de flexibilidad.

Estas plantas logran desarrollarse gracias a que permanecen adheridas al árbol parental a través de las raíces y aunque poseen tasas inferiores de crecimiento logran mantenerse con vida por varios años.

Albinismo en plantas de laboratorio

Durante la formación de híbridos vegetales a nivel experimental o en la utilización del cultivo in vitro de tejidos, es más común la aparición de plantas albinas, a pesar de que el albinismo es una mutación natural, esto debido a que las condiciones de crecimiento de las plantas en el laboratorio resultan estresantes para ellas, y los plástidos son sensibles a diversos factores externos como lo son: la composición del medio donde se cultivan, la concentración de los reguladores del crecimiento, la intensidad lumínica, así como el número de ciclos del cultivo, los cuales también generan metilación en el ADN.

Las plantas albinas en el laboratorio presentan mayor porcentaje de obtención durante los cultivos de anteras y microsporas, se ha observado específicamente en trigo, tabaco, Arabidopsis, cebada, garbanzo, jitomate y durante la micropropagación de plantas como el bambú y el plátano, entre otros ejemplos de fenotipos albinos.

Es importante resaltar que a través de la utilización de plantas albinas en el laboratorio, ha sido posible la identificación y aislamiento de ciertas proteínas, lo que ha ampliado el conocimiento sobre el funcionamiento de algunas vías metabólicas importantes para los vegetales como la vía de síntesis de isopreponeides MEP (2-Cmetil-eritrotitol 4-fosfato), por medio de la cual se producen los isoprenoides plastídicos. En este caso, por ejemplo, el uso del mutante cla1-1 de la planta Arabidopsis thaliana, que se caracteriza por poseer cloroplastos alterados no diferenciados, permitió localizar e identificar al gen codificador de la primera enzima de la ruta MEP, así como otros genes con funciones primordiales en esa vía metabólica, además de sus elementos de regulación.

Autores consultados

  • Álvarez, C.; Acevedo, M.; González, M.; Cartes, E.; Bannister, J. (2017).
  • Duarte, F. (2018).
  • León, P.; Guevara-García, A. (2007).
  • Mitiyo, J.; Dos Santos, H.; Pigozzo, S. (2005).
  • Saavedra, R. (2016).
  • Thornton, S. (2011).