Plantas carnívoras, características, hábitat, alimentación y reproducción

Plantas carnívoras

La carnivoría es un hábito que no solo está restringido al mundo animal, ya que actualmente existen aproximadamente unas 550 especies de plantas carnívoras. Las evidencias literarias dicen que su primera aparición data alrededor de 1554 por Dodonaeus, quien publicó una ilustración de una de ellas. En general, el estudio de este tipo de vegetales ha sido fascinante para los científicos, el mismo Charles Darwin pasó varios años observando un ejemplar, maravillado con su biología y ecología, quien hizo un gran aporte en este aspecto en el año de 1875 con la publicación de su obra “Plantas insectívoras”. Las próximas líneas abordan precisamente a las plantas carnívoras, haciendo énfasis en sus características, alimentación, reproducción, su hábitat y algunos ejemplos.

Características de las plantas carnívoras

Las plantas carnívoras son un conjunto de seres vegetales que poseen como característica principal su capacidad para atraer, atrapar o capturar a sus presas, además de digerirlas y asimilarlas. Las peculiaridades que poseen estas asombrosas plantas son las siguientes:

Tamaño

Los ejemplares vegetales que son carnívoros no alcanzan grandes dimensiones, es decir, son de tamaño pequeño o incluso muy reducido, algunas por ejemplo, llegan a alcanzar apenas unos milímetros de longitud.

Crecimiento

Todos estos especímenes donde se ha evidenciado el hábito carnívoro corresponden a herbáceas, además de ser perennes. Sus formas de crecimiento son heterogéneas, algunas arrosetadas, otras trepadoras, epífitas o también de aspecto erecto.

Adaptaciones para la atracción

Las plantas carnívoras utilizan sistemas de atracción de presas similares al de polinizadores, es decir, algunas se valen de olores, néctares o colores llamativos y atrayentes, otras poseen áreas de reflexión y absorción de la luz ultravioleta para captar la atención de las presas hacia las trampas, entre otros mecanismos similares.

Adaptaciones para la captura

Las estructuras de aprehensión de presas de las plantas carnívoras son las hojas, las cuales se han modificado para esta tarea. Las trampas pueden ser de dos tipos en base al tipo de respuesta para efectuar la captura, así tenemos las pasivas o que no involucran movimientos, en las que figuras las adhesivas (por la presencia de sustancias pegajosas como el mucílago) o las que forman recipientes, a modo de jarros (llamados ascidios), que contienen agua y enzimas digestivas en las que quedan atrapadas las presas.

El otro tipo de trampa involucra una respuesta activa con movimientos rápidos para la aprehensión y captura, tienen diferentes morfologías y formas de hacerlo, algunas contienen pedúnculos con sustancias pegajosas en los que las presas quedan adheridas y cuando reciben el estímulo del animal, estas estructuras se enrollan sobre sí mismas para retener aún más su alimento. Otros métodos de captura funcionan por succión, por medio de cavidades cerradas por un opérculo que se abre en presencia del estímulo absorbiendo rápidamente a las presas.

Finalmente, existen las que tienen hojas divididas en lóbulos que responden cerrándose bruscamente para atrapar a los animales.

Adaptaciones para la digestión

Para poder digerir a las presas capturadas, las plantas carnívoras están dotadas de enzimas digestivas, las cuales se secretan luego de la captura. La simbiosis con otros seres vivos como animales o incluso insectos que los ayudan en la digestión también se ha documentado en este tipo de plantas.

Origen

Polifilético, es decir, independiente en los diferentes grupos taxonómicos, esto se produjo como resultado de una evolución convergente motivada por ambientes o condiciones semejantes.

Caracteres taxonómicos

Las 550 especies conocidas en la actualidad están agrupadas en 6 órdenes diferentes (Ericales, Lamiales, Caryophyllales, Nepenthales, Oxalidales y Poales), 9 familias y 18 géneros aproximadamente. Todas incluyen plantas angiospermas.

Alimentación de las plantas carnívoras

Al igual que el resto de los vegetales las plantas carnívoras también realizan fotosíntesis (aunque con una eficiencia menor) y utilizan a las presas solo para complementar los nutrientes, ya que suelen vivir en suelos que poseen un déficit de éstos, sobre todo de nitrógeno y fósforo, entre otros. Las presas incluyen insectos variables, así como larvas, arañas, invertebrados acuáticos, también pequeños lagartos y ranas e incluso algunos mamíferos como roedores.

Reproducción de las plantas carnívoras

Las plantas carnívoras pertenecen al grupo de las angiospermas, por lo que son ejemplares generadores tanto de flores como de semillas, su reproducción es por lo tanto de tipo sexual, por lo que pueden depender de insectos polinizadores para lograr reproducirse.

Para asegurar que no capturen y digieran a estos invertebrados necesarios para producir su descendencia, las estructuras tanto reproductivas como las de captura están distanciadas o separadas entre sí, las flores se sitúan generalmente al final de largos pedúnculos o tallos, además que se ha evidenciado científicamente que las especies de polinizadores difieren de las consumidas.

¿Dónde viven o habitan las plantas carnívoras?

En relación a su distribución geográfica en el planeta, las plantas carnívoras son especies cosmopolitas que podemos encontrar en todas las áreas y ambientes, con excepción de las zonas Árticas, esto incluye regiones tropicales, templadas, alpinas y hasta semi-desiertos. Algunos taxones poseen potencial de colonización amplio, por lo que son capaces de localizarse en todos los continentes, mientras que otros géneros o especímenes son más restringidos en este aspecto.

Las plantas carnívoras se ubican principalmente en hábitats con suelos pobres en nutrimentos, ácidos o tóxicos, en los que otros tipos de vegetales no pudieran sobrevivir. Entre ellos tenemos áreas pantanosas, turberas, entre otros, tanto de ambientes terrestres como acuáticos.

Ejemplos de plantas carnívoras

Como ya fue mencionado, existen más de 500 especies de plantas con hábitos carnívoros, con diversidad de formas y colores, entre ellas están:

Cephalotus follicularis: es la única especie del Género Cephalotus, de la Familia Cephalotaceae, pertenecientes al orden Oxalidales de la clase Magnoliopsida. Se caracteriza por ser de tamaño reducido, posee hojas normales y también modificadas a modo de jarras o ascidios como trampa para la captura de sus presas. Es un espécimen de Australia.

Utricularia foliosa: integrada taxonómicamente en la Clase Magnoliopsida, Orden Lamiales, Familia Lentibulariaceae, Género Utricularia. Sus peculiaridades incluyen hojas laciniadas con vesículas con una válvula equipada con pelos, que al estimularse abren la válvula y permiten la entrada de agua acompañada de sus presas (protozoos, crustáceos, larvas, entre otros) en la cavidad o utrículo, por lo que su mecanismo de captura es por succión, ya que es un ejemplar acuático, flotante con flores emergentes de color amarillo. La atracción de las presas se realiza gracias a sus glándulas secretoras de azúcar y mucílago.

Nepenthes alata: vegetal carnívora de la Clase Magnoliopsida, Orden Caryophyllales, Familia Nepenthaceae, Género Nepenthes. Con hojas diferenciadas en tres regiones, una basal, con función asimiladora, el pecíolo modificado formando un zarcillo y la parte de la lámina con forma de jarra o ascidio, como trampa pasiva, en donde son atraídas las presas por el néctar secretado en la boca y en el interior del jarrón, luego resbalan por las paredes resbalosas y caen al fondo donde son digeridos con enzimas.

Dionaea muscipula: también del orden Caryophyllales, pero de la Familia Droseraceae, Género Drosera, popularmente llamada atrapamoscas. Es un vegetal que posee trampa activa, ya que sus hojas estas divididas en dos lóbulos con emergencias que contribuyen a atrapar a sus presas mediante un cierre brusco como respuesta al movimiento. Posee glándulas secretoras de sustancias mucilaginosas pegajosas y brillantes, y que desprenden olor característico que funciona como un atrayente. Este espécimen también está dotado o equipado con enzimas digestivas.

Autores consultados

  • Alcalá, R.; Domínguez, C. (1997).
  • Burgos-Hernández, M.; Castillo-Campos, G. (2019).
  • Hooker, J. (1875).
  • Lazcano, D. (2014).
  • Lindorf, H.; De Parisca, L.; Rodríguez, P. (1999).
  • National Geographic. (2018).