Plantas vasculares, cormofitas o traqueofitas. Características y tipos

Plantas vasculares

Las plantas vasculares son aquellas que como su nombre lo indica presentan un tejido concreto y específico para la conducción de sustancias minerales, agua y nutrientes en general, denominado tejido conductor o vascular, cuyos representantes del mismo son el xilema y el floema.

Este tipo de vegetales se denominan comúnmente como cormófitos o traqueofitas y son el tema central de este artículo, sus características y tipos se desarrollan a continuación.

Características de las plantas traqueofitas

Los caracteres que definen a las plantas vasculares, cormofitas o traqueofitas son los siguientes:

– Como ya se mencionó, la característica principal y que define al grupo es la presencia de tejido vascular especializado en la conducción y transporte de agua y sustancias necesarias para el desarrollo y crecimiento del cuerpo vegetativo, específicamente xilema y floema. Este tejido vascular en crecimiento primario se presenta como un cilindro central denominado estela, el cual posee múltiples formas y modelos, que son característicos de grupos taxonómicos.

– El tejido conductor o vascular de las plantas vasculares va acompañado de estructuras de sostén, que contribuyen al soporte del mismo.

– En su anatomía presentan otras estructuras únicas y que no existen en otros vegetales menos evolucionados, que les garantizan la supervivencia en ambientes terrestres, como son la cutícula o capa externa protectora y los estomas, indispensables en el intercambio de gases.

– La estructura externa o morfológica de este tipo de seres es más uniforme, al poseer un cuerpo vegetativo diferenciado en vástago y raíz, el primero con un tallo o eje central y unos apéndices, las hojas, que surgen como partes modificadas del eje.

– Las hojas se presentan como dos tipos: los menos complejos llamados microfilos; las más evolucionadas macrofilos, también denominadas megafilos.

– Gracias a su estructura anatómica y morfológica más compleja y especializada, logran alcanzar gran porte y tamaño individual.

– Debido al desarrollo especializado, han logrado habituarse a zonas geográficas extensas y múltiples nichos ecológicos, que incluyen hábitats desde acuáticos hasta terrestres. Además presentan diversidad de formas, desde pequeñas herbáceas hasta leñosas de gran tamaño.

– El ciclo que presentan este tipo de vegetales se caracteriza por poseer dos alternantes protagonistas.

– Periféricamente los órganos productores de gametos, gametangios, quedan protegidos gracias al tejido estéril en capas que lo recubre.

– Su antigüedad data de alrededor de 400 millones de años, ya que el génesis de las primeras plantas vasculares se ubica en los periodos silúrico y devónico.

Tipos de plantas vasculares

Las plantas vasculares, cormofitas o traqueofitas son múltiples y diversas, existiendo alrededor de 345 mil especies de vegetales de este tipo, de los 366 mil aproximados de todo el mundo. Su progreso a través del tiempo ha surgido de diferentes líneas evolutivas, lo que ha generado varias categorías taxonómicas, las cuales difieren dependiendo del autor y de su punto de vista, por lo que existen variables clasificaciones.

De manera generalizada se pueden agrupar en dos categorías, las plantas vasculares inferiores, traqueofitas inferiores, o criptógamas vasculares y las plantas vasculares superiores, traqueofitas superiores, fanerógamas o embriofitas sifonógamas.

La primera agrupa a los pteridófitos que tienen caracteres comunes que son: sin semillas y sus esporas se dispersan de forma libre al hábitat para generar a los gametofitos independientes. La segunda categoría, por su parte, son las gimnospermas y angiospermas, con las siguientes peculiaridades: tienen semillas, gametofito femenino no es de vida libre, ya que su espora generadora queda retenida dentro del esporofito, y la espora que genera al masculino no germina en el suelo, sino sobre la estructura receptora femenina.

Las clasificaciones tradicionales agrupan a las plantas vasculares en algunas categorías con el rango de divisiones, las cuales varían en número dependiendo del autor y a los caracteres utilizados para la subdivisión.

En la actualidad, las últimas clasificaciones taxonómicas que atienden a los avances moleculares y filogenéticos también presentan discrepancias en relación a los taxones, así por ejemplo, para algunos investigadores, las Traqueophyta corresponden a un clado dentro del subreino Embryophyta, dicho clado contempla solo dos divisiones: Lycopodophyta (helechos y afines) y Monilophyta (gimnospermas y angiospermas).

Para otros autores, las plantas vasculares quedan categorizadas dentro de la división Traquephyta, la cual se subdivide en 8 diferentes clases: Cycadopsida, Ginkgoopsida, Gnetopsida, Liliopsida, Lycopodiopsida, Magnoliopsida, Pinopsida y Polypodiopsida.

Plantas vasculares terrestres

Las plantas vasculares ocupan ambientes terrestres, gracias a que su cuerpo está adaptado para crecer, desarrollarse y reproducirse en este tipo de hábitats, tanto morfológicamente, anatómicamente como fisiológicamente. Este proceso evolutivo se produjo durante muchos años, ya que las primeras plantas que ocuparon el globo pertenecían a organismos de vida acuática, que posteriormente fueron ocupando hasta llegar a colonizar la tierra firme y convertirse en la gran heterogeneidad de plantas vasculares que tenemos en la actualidad, que albergan espacios tanto cálidos como fríos.

Plantas vasculares acuáticas

Aunque son en su mayoría terrestres, existen algunas especies habituadas a colonizar diversos espacios acuáticos de agua dulce, salada, salobre y también en pantanos. Existen ejemplares acuáticos en todos los representantes del grupo, desde los helechos y grupos afines, pasando por las gimnospermas y también en las angiospermas, las cuales pueden ser hidrófitas estrictas o habitar en este tipo de espacios de manera ocasional y cumplen un importante papel en los ecosistemas que ocupan.

Referencias:

  • Kahn, F.; León, B.; Young, K. (1993).
  • Lindorf, H.; De Parisca, L., Rodríguez, P. (1999).
  • Lobato, C. (2013).
  • Mora-Olivo, A.; Villaseñor, J.; Martínez, M. (2013).
  • Sánchez, C. (2012).