Acelga, Beta vulgaris var. cicla, características, cultivo y propiedades

Acelga, Beta vulgaris var. cicla
Acelga, Beta vulgaris var. cicla
Eduardo Schmeda/CC BY 2.0

La acelga, Beta vulgaris var. cicla, es un vegetal valorado a nivel mundial por su contenido nutritivo cuyo origen se sitúa en el Mediterráneo. Se consumen sus hojas mayormente en fresco, pero también se aprovechan industrialmente como productos congelados y conservas. A continuación se detallan los caracteres más resaltantes de esta hortaliza o verdura, en cuanto a su taxonomía, morfología, cultivo, así como su composición, propiedades y beneficios.

Taxonomia de la acelga

Pertenece taxonómicamente al reino Plantae, división Tracheophyta, clase Magnoliopsida, orden Caryophyllales, familia Amaranthaceae, género Beta, especie Beta vulgaris, que posee 3 taxones infraespecíficos, siendo uno de ellos Beta vulgaris var. cicla.

Sus sinónimos a nivel científico son Beta cicla y Beta vulgaris susp. cicla, mientras que a nivel popular se le llama también beta, bleda, acelga bravía, acelga colorada, acelga marina, acelga castellana o acelga negra, entre otros.

Características morfológicas de la planta Beta vulgaris var. cicla

Beta vulgaris var. cicla es una planta perenne, bianual, cuyo tamaño no supera los 40 centímetros de altura, ni los 20 de diámetro. Los caracteres y aspectos morfológicos de cada uno de sus órganos los relatamos a continuación.

Raíz

El sistema radicular de la acelga carece de engrosamiento, las raíces son largas y profundas, generalmente napiformes, de aspecto fibroso y coloración entre blanca y amarillenta.

Tallo

El tallo lo integra la penca o peciolo de las hojas, el cual es de consistencia herbácea, con un tamaño que oscila aproximadamente entre 3 y 4 cm de anchura y entre 15 y 20 de largo. Transcurrido el primer año del cultivo de Beta vulgaris var. cicla y durante el segundo ciclo de crecimiento se genera un tallo central largo que sostiene al conjunto de flores o inflorescencias.

Hojas

Las hojas constituyen el órgano comestible junto al gran peciolo (también llamado penca) que las sostiene y que se extiende por el limbo. Son de gran tamaño y diámetro, con morfología generalmente ovalada o acorazonada y se agrupan en la base formando una roseta. Su coloración es variable dependiendo de la variedad, oscilando entre diferentes tonalidades de verdes, desde oscuros hasta claros (aunque también se han observado ejemplares con láminas foliares amarillas), los peciolos por su parte son de tonos crema o blancos.

Flores

Estas estructuras están agrupadas formando inflorescencias de tipo espiga y ubicación terminal, cada flor es sésil, hermafrodita, pentámera y de color verdosa. El vástago completo posee una altura que oscila entre el metro con 20 centímetros. El diámetro aproximado de cada flor de Beta vulgaris var. cicla está comprendido entre los 3 y 5 mm.

Fruto y semillas

El fruto de la acelga es de pequeño tamaño, con forma de nuez, popularmente se le llama de manera errónea “semilla” y es polispermo, ya que contiene generalmente entre 3 y 6 estructuras germinativas.

Cultivo de la acelga, Beta vulgaris var. cicla

La acelga amerita ciertos requerimientos o condiciones para un desarrollo adecuado, entre estos, la temperatura juega un rol crucial, ya que es un vegetal cuyo crecimiento se favorece por los climas templados, los cambios bruscos de temperatura le resultan dañinos, siendo el rango más favorable entre 18 y 22°C, con respeto a la germinación de la semilla, situándose el mínimo en 5°C y el pico máximo en 35°C; mientras que para el desarrollo vegetativo los valores ideales oscilan entre 15 y 25°C, con un mínimo de 6 y un máximo de 33°C.

La planta no tolera temperaturas menores a 5°C, por lo que en este valor se paraliza el metabolismo y se detiene el crecimiento y por debajo de -5°C sufre daños en sus tejidos y órganos.

En relación a las características que debe poseer el suelo para el cultivo propicio de Beta vulgaris var. cicla, es importante que sean profundos y permeables, mantener una alta humedad, con un riego abundante, pero sin llegar a los encharcamientos, puesto que aumentan las enfermedades. El rango de pH generalmente oscila entre 5,5 y 8, con un óptimo de 7,2, además de poseer un alto contenido de materia orgánica. La acelga es capaz de soportar ligeras proporciones de sal.

Beta vulgaris var. cicla es atacada por plagas diversas, las cuales incluyen: pulgones (Aphis fabae), moscas, como la de la remolacha (Pegonia betae, P. hyoscyami) o la minadora Linomyza huidobrensis), alacrán cebollero (Grillotalpa grillotalpa), caracoles y babosas, larvas de coleópteros como el gusano blanco (Melolontha melolontha) o el gusano de alambre (Agrotis lineatum) y larvas de lepidópteros como el gusano gris (Agrotis segetum).

Las enfermedades que afectan a la acelga abarcan variedades causadas por hongos, como el mildeu (Peronospora farinosa, Peronosora spimaceae), cercosporiosis (Cercospora beticola), Sclerotinia (Sclerotinia libertiana), bacterias como la podredumbre blanca o pie negro (Erwinia carotovora) y algunas por virus como el mosaico y el amarilleo de la remolacha y el virus del pepino.

Propiedades y beneficios del consumo de la acelga

Aunque Beta vulgaris var. cicla está constituida por porciones minoritarias de proteínas, carbohidratos o grasas, su verdadero valor nutricional son las vitaminas y minerales que integran sus tejidos, además del gran porcentaje de agua que mantiene la hidratación del cuerpo. Entre los compuestos vitamínicos la componen la vitamina A, C, K, B1, B3, B6 y E. Entre los minerales resaltan por mayores concentraciones el potasio, sodio, magnesio, calcio, fósforo y el hierro, mientras que en proporciones menores se encuentran el selenio, manganeso, zinc y cobre.

Su bajo contenido calórico la hace ideal para regímenes dietarios de adelgazamiento, además que está exenta totalmente de colesterol lo que cuida a su vez el sistema circulatorio y su contenido en fibra, favorece el tránsito del bolo alimenticio por los intestinos. Diversas funciones del cuerpo se ven beneficiadas por la composición nutricional de esta hortaliza, entre ellas tenemos: la actividad de los músculos, el sistema nervioso, los huesos, los dientes, el sistema inmunitario, el desarrollo del feto en embarazadas, los riñones, la glándula tiroides, también ayuda a prevenir la anemia y en general, una adecuada ejecución del metabolismo, generando salud y bienestar.

Autores consultados

  • Acosta, F. (2015).
  • Agrolanzarote. (2012).
  • García, M. (2013).
  • Hassler, M. (2020).
  • Macua, J.; Lahoz, I.; Betelu, F.; Díaz, E.; Calvillo, S. (2007).
  • Mamani, M. (2015).
  • Morales, J. (2012).
  • Programa de Hortalizas, UNA. (2000).