Apio, Apium graveolens, características, composición, beneficios y usos

Apio, Apium graveolens

El apio, cuyo nombre científico es Apium graveolens, es una planta perteneciente a la familia apiaceae que es ampliamente conocida a nivel mundial porque es un ingrediente famoso en el ámbito gastronómico.

Esta planta tuvo su origen en algunas regiones de los continentes europeo y asiático y a partir de allí se ha extendido por todo el mundo. Su hábitat natural está representado por orillas de caminos, zanjas y pastizales, entre otros.

Es una planta ampliamente estudiada que posee una gran cantidad de beneficios, los cuales la convierten en una de las plantas más utilizadas en diversos ámbitos como el medicinal y el culinario.

Taxonomía

Apium graveolens se considera una verdura. Comenzando desde la categoría taxonómica más amplia, el apio pertenece al dominio Eukarya porque en sus células, el material genético (ADN) se encuentra empaquetado, conformando a los cromosomas, dentro de una estructura denominada núcleo celular.

Dentro de este dominio, se encuentra localizado en el reino Plantae. La característica principal de los organismos de este reino es que dentro de sus células contienen un organelo llamado cloroplasto. En el interior de este organelo hay clorofila, pigmento que le otorga el color verde a las plantas y que tiene una participación muy importante en el proceso de la fotosíntesis.

El apio pertenece a la división de plantas con semilla cubierta, conocida como Magnoliophyta o Angiospermas. Estas son las plantas más evolucionadas y presentan todas las estructuras de una planta: raíz, tallo, hojas, flor y fruto.

En esta división, Apium graveolens se ubica en las plantas dicotiledóneas, es decir, en la clase Magnoliopsida. La característica esencial de estas plantas se circunscribe a su desarrollo embrionario, durante el cual presentan dos cotiledones.

Siguiendo en las categorías taxonómicas, el apio pertenece al orden Apiales. Este tipo de plantas son hermafroditas y sus flores pentámeras, entre otras características.

Así mismo, el apio forma parte de la familia Apiaceae, que está constituida por plantas herbáceas, cuyos cálices tienen 5 sépalos y sus flores 5 pétalos. También tienen una inflorescencia de tipo umbrela bastante llamativa.

Ya en las categorías taxonómicas más específicas, pertenece al género Apium y a la especie Apium graveolens.

Composición química del apio

El apio es uno de los vegetales más empleados a nivel gastronómico. Esto se debe a que su composición química le reporta grandes beneficios a quien lo ingiere.

En lo referente a su composición, el 30% corresponde a los llamados aceites esenciales, dentro de los cuales abundan los hidrocarburos como el limoneno y el selineno. Así mismo contiene ácidos grasos como por ejemplo el linoleico, oleico y palmítico, entre otros.

También contiene proteínas y carbohidratos. Entre las vitaminas que forman parte de su composición se pueden mencionar la riboflavina, la vitamina B6, vitamina C y la vitamina K.

Además de todo esto, así como ocurre con todos los vegetales, el apio contiene una amplia variedad de elementos esenciales como lo son el calcio, hierro, potasio, magnesio, zinc y sodio, entre otros.

Sin embargo, el componente que se encuentra en mayor proporción en el apio es el agua, la cual representa más del 80%.

Características de la planta de apio

Esta planta es de color verde y está conformada por tallos gruesos que son estriados, es decir, presenta en su superficie una serie de líneas muy bien marcadas. Además, ese tallo está conformado por pencas y cada una puede alcanzar una altura que oscila entre los 25 y los 60 cm. La textura de los tallos es crujiente, lo que gusta a muchas personas.

En el extremo terminal de cada penca se encuentran las hojas. Estas son alternas y presentan un margen dentado. Además son pinnadas. Sus flores son hermafroditas, generalmente pequeñas y presentan 5 pétalos.

Cultivo de Apium graveolens

El cultivo del apio es un poco complejo, ya que esta es una planta con unos requerimientos muy específicos. Se siembra en invierno y primavera. La semilla es muy pequeña y tiene un poder germinativo bajo.

Para que pueda germinar, la semilla requiere de unos niveles de temperatura específicos. La ideal es de 21°C, aunque puede germinar incluso hasta a 27°C, no obstante, esa germinación no es muy eficiente.

Ahora bien, en lo que respecta al suelo, el apio requiere suficiente humedad y que este sea fértil. Sin embargo, hay que cuidar de no excederse con el agua, ya que podría traer como consecuencia la muerte de la planta. Igualmente, hay que tener presente que una exposición directa a la luz solar resulta totalmente perjudicial para el desarrollo de la planta.

A la hora de sembrar, es recomendable colocar la semilla a una profundidad aproximada de unos 30 cm. Así mismo, estas no pueden ser sembradas muy cerca las una de las otras. Los especialistas sugieren dejar cierto espacio entre cada planta y entre cada línea de plantación. El espacio, en ambos casos, no puede ser menor a 30 cm.

El tiempo en que tarda la planta en desarrollarse y estar lista para cosecharse es variable y depende de la época del año en que se cultive. En verano tarda menos que en invierno.

Una vez que las plantas han alcanzado un desarrollo evidente se procede a la cosecha. Para esta, se corta la planta, teniendo especial cuidado en dejar la raíz.

Beneficios

El apio es un vegetal cuyo consumo reporta una gran variedad de beneficios para el ser humano. En primer lugar, se considera un excelente diurético, gracias a su elevado contenido de potasio y sodio, por lo que ayuda a evitar la retención de líquidos.

Igualmente, como contiene gran cantidad de fibra, ayuda a normalizar y mantener óptimo el tránsito intestinal, trayendo como consecuencia que el proceso de evacuación sea normal.

El consumo del apio es positivo en dos procesos importantes: la transmisión del impulso nervioso y la contracción muscular. Esto es así gracias a que contiene elementos como el potasio y el magnesio.

Finalmente, al contener una gran cantidad de minerales alcalinos, ayuda a la relajación y a potenciar los estados de tranquilidad y serenidad. Eso lo convierte en un alimento altamente relajante.

Usos

El apio es ampliamente utilizado con la finalidad de aprovechar sus beneficios. Uno de los usos más conocidos que se le da a este vegetal es a nivel de gastronomía. Es ampliamente utilizado en la elaboración de ensaladas, salsas y arroces.

Desde el punto de vista medicinal, se realizan infusiones de las semillas de apio para aprovechar sus diferentes propiedades como ansiolítico, antihipertensivo y reductor de los niveles de glucosa en sangre.

En el área cosmética, se emplea para elaborar un aceite que se utiliza principalmente para tratar las manchas ocasionadas por la hiperpigmentación de la piel.

Referencias

  1. Curtis, H., Barnes, S., Schneck, A. y Massarini, A. (2008).
  2. López, J. (2017).
  3. Sosa, R. (1998).