Aurora boreal, luces del norte que agradan la vista del espectador

Aurora boreal
Andrés Nieto Porras/CC BY-SA 2.0

Las características del Sistema Solar y del planeta Tierra en particular permiten la ocurrencia de varios fenómenos fascinantes, uno de ellos está representado por las auroras, en particular la aurora boreal corresponde al tema central de este artículo, en el cual se desarrolla su definición, características, génesis y lugar de ocurrencia.

Definición de aurora boreal

La aurora es un fenómeno óptico en el cielo como un destello luminoso que se expande y que resulta agradable al espectador por los colores y las formas que se producen. El nombre aurora proviene de una Diosa de la mitología romana, la Diosa del amanecer y la palabra boreal hace referencia al lugar en el que se generan, específicamente al hemisferio norte de la Tierra, ya que también pueden producirse en el polo Sur. La aurora boreal posee el sinónimo de luces del norte.

Las descripciones de las auroras son muy antiguas e incluso aparecen en la Biblia, en el antiguo testamento, y datan de aproximadamente en siglo VI aC, en la antigüedad a este tipo de fenómenos eran atribuidas múltiples interpretaciones, consideradas generalmente como uno de los meteoros atmosféricos, causando gran fascinación y misterio. Se piensa que la denotación aurora borealis fue empleada primeramente por Galileo en 1621 y luego fue difundida por Pierri Gassendi, aunque algunas referencias le atribuyen solo a éste último el crédito.

En la actualidad se ha resaltado la importancia de las auroras para el análisis de las diferentes variaciones de las actividades solares en escalas de tiempo, sobre todo en lugares donde son menos frecuentes este tipo de fenómenos y que podrían relacionarse con grandes eyecciones de masa de la corona solar, por lo que se han realizado algunos catálogos de auroras para recopilar la información.

Características de las auroras

Entre sus aspectos caracterizadores principales destacan la variedad de tonalidades que pueden visualizarse, mayoritariamente verdosas, pero también azules, rojas, rosas, violetas y hasta blancas; la multiplicidad de formas posibles que se pueden generar y también la diversidad de intensidades luminosas que van desde las tenues hasta las auroras muy brillantes y deslumbrantes.

Las formas visibles de las auroras son heterogéneas, arcos, bandas, cortinas, rayos multicolores, entre otras, siendo también muy cambiantes y frecuentemente suelen expandirse desde un lado del cielo a otro e incluso en la misma noche puede haber diversidad de auroras.

La duración de la aurora boreal tampoco es homogénea, ya que puede oscilar desde unos pocos minutos hasta llegar a abarcar algunas horas; con mayor frecuencia en las primeras horas de la noche, disminuyendo su aparición en el amanecer.

Algunos estudios también indican que la ocurrencia de aurora boreal es más frecuente durante la etapa lunar del novilunio, disminuyen en creciente y menguante y son casi indetectables o de nula aparición en plenilunio, observación que se relaciona con que la iluminación lunar dificulta o puede impedir la visualización de estos fenómenos.

La aparición de las auroras, incluyendo la aurora boreal, además de su continuidad e intensidad depende de las actividades del astro rey (el Sol) y de la época del año, siendo estas luces más habituales e intensas en los equinoccios, donde se favorecen las tormentas geomagnéticas.

Génesis de la aurora boreal

Los destellos luminosos de la aurora boreal tienen su génesis en el choque de electrones en el exterior de la atmósfera, por lo que su producción amerita 3 componentes o elementos básicos: la atmósfera, los átomos cargados eléctricamente provenientes del astro solar y un campo magnético.

Las auroras tienen fuerte relación con los ciclos solares que se producen de forma constante cada 11 años, periodo en el cual el astro rey incrementa la emisión de partículas energéticas que viajan a través de lo que se conoce como viento solar, por todo el espacio a velocidades aproximadas de 400 Km por segundo, llegando al planeta Tierra, donde son dirigidas hacia los polos magnéticos, chocan con los átomos de la atmósfera terrestre, específicamente en la ionosfera, donde son excitados, y luego pierden esa excitación emitiendo los destellos luminosos, que como ha sido mencionado si este destello es generado en el polo norte recibe el nombre de aurora boreal.

Los colores de las auroras se relacionan además de la altura a la que ocurre el fenómeno, con las partículas que interfieren en su formación, es decir, aquellas que sufren excitación, principalmente el oxígeno y el nitrógeno por encontrarse en mayores proporciones, generando tonos verdes y rojos mayoritariamente (pero también pueden producirse por el helio, aunque sea un componente minoritario).

¿Dónde se puede visualizarse una aurora boreal?

Otro de los aspectos destacados de la aurora boreal es que su visualización no es posible en todos los rincones del planeta, ocurriendo con una alta frecuencia de ocurrencia en latitudes altas, menos frecuentes en las medias, pero rara o de casi nula aparición en los lugares cercanos al ecuador terrestre. La frecuencia e intensidad de las auroras también puede ser incrementada por la ocurrencia de tormentas geomagnéticas.

La zona de mayor frecuencia de una aurora boreal se encuentra extendida en el polo Norte, abarcando Alaska, la parte Norte de Canadá, Islandia, la región sur de Groenlandia, norte de Siberia y Rusia, también la zona norte de la península escandinava (que incluyen los países de Finlandia, Suecia y Noruega), el conjunto de estas regiones es llamado como óvalo auroral.

En otros planetas del Sistema Solar también es posible observar auroras, ya que el viento solar viaja por todo el sistema, pero para que esto ocurra deben también poseer atmósfera y campo magnético, algunos en los que se ha evidenciado este tipo de fenómenos ópticos, son los gigantes gaseosos Júpiter y Saturno.

Autores consultados

  • Aragones, E.; Ordaz, J. (2010).
  • Herraiz, M.; Cabieces, R. (2016).
  • Rigoz, S. (2015).
  • Rodríguez, M. (2016).
  • Rojas, L.; López, O.; Muñoz, L. (2014).
  • Santana, A. (2014).