Basura espacial qué es, problemas y soluciones propuestas

Basura espacial

Las distintas actividades realizadas por el hombre en el planeta Tierra, sobre todo después de la era de la industrialización y la tecnología, han tenido un enorme impacto ambiental, y han generado y continúan haciéndolo, gran cantidad de contaminación en todos los ambientes, extrapolándose esta situación también al espacio. En efecto, desde que el ser humano descubrió el mundo sideral y fue capaz de explorarlo, conquistarlo y utilizarlo para su conocimiento y beneficio, también fue capaz de dejar en él sus desechos. El presente artículo describe lo que se conoce como basura espacial, así como las amenazas más inminentes de su aparición e incremento.

¿Qué significa el término basura espacial o space debris?

La basura espacial son todos aquellos objetos artificiales que carecen de funcionamiento y utilidad, que se ubican en la órbita del planeta Tierra o que reingresan a su atmósfera. Ésta incluye todos aquellos pedazos de escombros, restos de chatarra o instrumentos en desuso producto de las actividades realizadas en el espacio, lo que abarca también trozos de gran tamaño, restos de naves, cohetes, plataformas espaciales, combustible y hasta partículas pequeñas de pintura y polvo.

El término utilizado en el idioma inglés para definir este fenómeno es “space debris” o también “orbital debris” que se traduce como basura o desechos espaciales y desechos orbitales, respectivamente.

Localización de la basura espacial

La localización de esta basura espacial es variable, estando ubicada en su mayor proporción en las órbitas que cumplen un rol importante para las actividades del ser humano como en la terrestre baja (o LEO por sus siglas en inglés), entre los 200 y los 2000 Km, y también (en menores proporciones) en la órbita geoestacionaria (o GEO por sus iniciales) a aproximadamente 36000 Km de altitud, más allá de estas distancias, en la denominada órbita cementerio (a más de 300 Km de GEO) son muy pocos los objetos encontrados, ya que por la lejanía se necesita más combustible.

Entre los países que más artefactos espaciales han enviado y que por lo tanto generan más basura espacial tenemos al Reino Unido, EEUU y China.

Además de contaminar el planeta Tierra y el medio ambiente sideral circundante, el ser humano también se ha encargado de dejar sus desechos e instrumentos inoperativos en otros lugares del espacio como lo son en nuestros planetas vecinos Venus y Marte.

Génesis de la basura espacial

La basura espacial tiene su origen desde el avance de la tecnología y el comienzo de la era espacial o sideral, ya hace un poco más de seis décadas, con el primer objeto dejado en el espacio, el satélite soviético Sputnik 1, específicamente el 4 de octubre de 1957, el cual estuvo operativo por aproximadamente tres semanas, después de lo cual se convirtió en basura espacial, a menos de un mes de su lanzamiento, además de los objetos desprendidos del cohete que lo transportaba, el mismo día de su puesta en órbita.

Desde ese momento, los avances científicos, militares y de comunicaciones han aumentado el número de artefactos espaciales, y la colisión de los mismos ha ocasionado un significativo aumento de la cantidad de desecho sideral.

Debido a la falta de gravedad en espacio exterior, la chatarra espacial carece de control, por lo que su trayecto es arbitrario y lo hace a grandes velocidades, por lo que el choque entre ellos y los objetos en uso (como satélites, naves, entre otros) es inevitable, además de que puedan ocurrir colisiones entre la misma basura y generar a su vez más cantidad, al romperse en más fragmentos.

El fenómeno de creación a través del impacto de basura fue visualizado inicialmente por el científico y asesor de la NASA, Donald Kessler en 1978, por lo que se conoce como síndrome de Kessler o cascada de ablación.

Amenazas

Debido al aumento cuantioso que presenta la basura espacial, por la cantidad de artefactos enviados cada día al espacio y por el síndrome de Kessler, los científicos estiman que después del año 2055 sería muy dificultoso y hasta imposible salir del planeta, a su vez, puede llegar en algún momento a afectar la superficie, por el peligro de reingreso de parte de esos desechos siderales.

El aumento significativo de la chatarra espacial y los choques entre ellas, trae aspectos negativos diversos, desde el ámbito científico, tecnológico, económico y político, ya que pone en riesgo futuras misiones al espacio por diversas razones: puede afectar la salud y seguridad de los astronautas e incluso su vida, así como perjudicar el correcto funcionamiento de los satélites operativos que se encuentran en la órbita terrestre, generando grandes pérdidas económicas, por lo que es una amenaza para las futuras expediciones investigativas y tecnológicas.

Aunque parte de esta basura pueda penetrar nuevamente la atmósfera y desintegrarse (parcial o totalmente), este reingreso puede tardar muchos años, y los fragmentos que logran atravesar la atmósfera caen a la Tierra, lo que conduce a otra amenaza, dependiendo del sitio de caída, pueden perjudicar a algún ser vivo o infraestructura y contaminan igualmente el planeta.

El avance tecnológico ha permitido la creación de radares con capacidad para detectar por barrido la basura espacial ubicada en LEO, pero a distancias mayores, como en GEO, se necesitan radares de mayor tamaño y potencia, incluso por medio de telescopios ópticos.

Soluciones

Algunos intentos también se han hecho para disminuir la cantidad de basura espacial, por ejemplo, el método de corrección en órbita con el que se cambia el posicionamiento de los satélites cuando hay basura que se dirige a su ubicación, es un método económico pero poco efectivo.

Actualmente existen otros programas en desarrollo para la eliminación de la basura espacial, por medio de la creación de instrumentos que permitan la recolección o mediante el desplazamiento hasta la atmósfera (ver temática relacionada con la atmósfera) de aquellos pedazos de tamaño inferior a 10 cm para su desintegración con la misma, cuando se trata de trozos cuya tamaño ponga en duda su desintegración total con la atmósfera, se procede a maniobrar para que el impacto se de en zonas solitarias como al sur del océano Pacífico

Referencias:

  • Catalán, M. (2018).
  • Delgado-Martínez, J.; Alvarez-León, R. (2018).
  • Escobar, J. (2014).
  • Gomez, I. (2018).
  • Rebolo, R. (2019).
  • Vega, E. (2018).